INSPIRACIÓN

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Quisiera saber cómo sería un retrato de mi cerebro cuando me viene la inspiración. Qué región se activa. Cómo se conectan las neuronas entre sí. Quisiera saber cómo funciona el universo que vive en lo alto de nosotros. Quisiera saber cómo en medio de todo el caos en un único momento, en un milisegundo algo se activa o algo se para para dar paso a un momento que es mágico.

Ya sabemos respirar y bombear sangre para que nuestro corazón funcione desde que nacemos. Aprendemos a llorar, a reír, a hablar o incluso a caminar para ir adquiriendo destrezas que nos permitirán subsistir. ¿Pero cómo se da la inspiración? ¿Qué es lo que nos empuja a que en un tiempo ínfimo se nos atropellen ideas o creemos algo que en definitiva no existe?

Me acuerdo cuando viví por primera vez esta experiencia que me dejó anonadada. La primera vez que me ocurrió esto simplemente vi un banco. En ese momento, no sabría explicarlo bien, sentí unas ganas inmensas de dibujar. Ese banco me había provocado sentimientos. Aquel banco vacío me provocó algo.

inspiración

A lo largo de los años esos momentos fugaces se han ido aumentando a un ritmo vertiginoso. Es como un impulso que me es imposible frenar. No es que me desagrade la sensación que me provoca, es solo que no se explicarlo, no lo entiendo, no lo controlo. A veces el elemento cambia. Puede ser una imagen, un texto, una idea innovadora…

También me pregunto si esto de crear cosas es un talento, un don o una característica personal. Para mí la inspiración es un momento de plena lucidez que se da cuando mi mente se pierde en el mundo de la imaginación y divaga creando posibilidades que en un plano real y racional no serían posibles.

Es entonces cuando me pregunto si realmente la inspiración es un momento de lucidez, un momento de cordura o un momento de locura. ¿Sin imaginación, podríamos ver posibilidades nuevas? ¿Sin soñar, sería posible crear cosas nuevas? ¿Qué es lo que nos empuja a la creatividad? ¿Cómo se crearon aquellos temas clásicos? ¿Cómo se crearon las mejores obras de todos los tiempos? ¿Por qué algunos de los mejores descubrimientos de la humanidad fueron simples golpes de suerte?

van-gogh

Pienso que realmente aún no sabemos nada acerca de nosotros mismos. Cómo con la combinación de átomos y otras células se crean cuerpos. Cómo es posible que con cosas tan pequeñas se diera lugar a un planeta, a muchos planetas, a las estrellas, al universo. Pienso que nuestra realidad se compone de pequeñas cosas que crean cosas impresionantes y a la vez cosas tan pequeñas como nosotros (en comparación con el universo) pueden crear cosas tan grandes como la música, la pintura, la escultura, la escritura o cualquier forma de arte que a su vez son capaces de crear nuevos mundos: el mundo de las emociones.

Escalas del universo

¿Cómo definirías la inspiración?

 

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Catatumbo

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La historia de su vida se volvía a repetir.  Una vez más su ADN le había hecho una nueva jugarreta.  Como en tantas y tantas ocasiones, se había visto envuelta en medio de un relámpago del catatumbo del que no sabría si saldría viva. Ella miraba al cielo, viendo como caían los rayos despiadadamente a su lado, casi hasta alcanzarla. Caían tan cerca, que casi podía sentir como la electricidad recorría su cuerpo, electrocutándola milímetro a milímetro, molécula a molécula, dejándola en shock sin poder hacer nada para esquivar ese dolor que sentía cada milímetro de su piel, cada parte de su cuerpo hasta dejarla inconsciente como un harapo en el suelo.

catatumbo

Quería correr, deprisa. Quería huir de ahí, pero no podía. Ella era tan diminuta frente a semejante catástrofe natural. Era una de esas ocasiones en que la naturaleza hacía una de las suyas dejando cada elemento que encontraba a su paso destrozado, arrasaba con su furia cada recoveco por el que pasaba, sin piedad. Por esa misma razón, pensaba que correr no le serviría de nada, ya que cualquier paso dado en falso acabaría con ella.

Quería gritar. Quería gritar tan alto como para que el mundo entero le oyera. Quería pedir ayuda, gritar socorro, mas nadie le oiría. Estaba frente al relámpago del catatumbo ella sola. ¿Qué podía hacer ella? ¿Cómo lograría salir de ahí? No le serviría de nada correr, no le serviría de nada gritar. Aquellos truenos eran como los rugidos de un dios, de una eminencia, exclamando desde otra galaxia.  Su interior se estaba convirtiendo en una mezcla de miedo, impotencia, rabia e ira. ¿Quién le había dejado allí sola?

Poco a poco vio cómo la tierra se iba resquebrajando. Empezó a temblar como cuando dos placas tectónicas chocan . La superficie de alrededor empezó a desprenderse, a pedazos.  Se quedó de pie, como pudo, en medio de una isleta, rodeada por agua, a treinta y cinco metros de altura.  Ahora ya no tenía escapatoria. No podría salir de allí intacta. Solo cabría dos posibilidades: saltar con la esperanza de sobrevivir o bien quedarse allí y morir deshidratada. Ninguna de las opciones le pareció válida.

yesnaby

Sintió como algo en su interior se rompía. Le dolía el pecho. La intensidad de sus emociones se iba acrecentando. Su corazón se estrujaba, cada vez con más fuerza. Le oprimían sus sentimientos. Eran esos gritos ahogados, esas zancadas reprimidas, intentaban abrir camino. Había surgido un relámpago del catatumbo dentro de su ser.

Como si quisiera calmar el caos de su interior, la furia se había apoderado de ella, una furia que tensaba todo su cuerpo, algo que no había sentido hasta entonces. Una nueva fuerza nació dentro de sí.

Miro al frente, con determinación.  Dio algunos pasos atrás. Cerró los ojos durante unos segundos. Aspiro, hondo. Respiro, lento. Volvió a abrirlos. Algunas lágrimas empezaron a brotar por sus ojos. Cogió impulso con el pie derecho. Empezó a correr, viendo cómo se acercaba al abismo. En el último de los pasos cerró los ojos sin saber qué ocurriría después.

abismo

El miedo le inundó, el coraje, por primera vez, le abrazó.

 

Abstracciones sobre la vorágine de la vida

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29 de diciembre de 2016. Llegar a casa después de un largo paseo mirando el mar. Abrir el bolso y sacar una carta de él. Abrir el sobre cuidadosamente para no romperlo.  Coger lo que hay dentro y mientras lo tengo en mis manos,  leer “Abstracciones sobre la vorágine de la vida” acompañado por una pieza de caballo del ajedrez.

Letras Que Se Mueven

Sentarme en la silla, despacio, mientras lo tengo entre mis manos. Apoyar la espalda y acomodarme. Abrir la primera página. Ver el rostro de Manu LF. Poner cara a una persona con la que he estado compartiendo emails durante más de un año.

Hacer memoria, recordar eventos.  Retroceder en el tiempo mientras vislumbro el techo de mi habitación, sin prisa.  Ir un año atrás y estar en la comunidad de WordPress.  Encontrarme con Helene Laurent organizando un proyecto literario. Leer la convocatoria casi el último día y decidir tomar parte.  Prestar mi voz. Coincidir con Manu LF, ponernos de acuerdo y empezar a trabajar juntos.

Un año más tarde, leer la notificación de Manu diciéndome que había publicado un poemario que recopila toda una colección de poemas entre los que se encuentran aquellos a los que puse voz hace más de un año. Una semana después recibirlo en casa con toda la ilusión del mundo. Volver a sentir la misma sensación que aquella vez que decidí participar por primera vez en un proyecto artístico.

Sentir mariposas en el estómago mientras la incertidumbre de lo que puede pasar va haciendo mella en mí. Cerrar los ojos, saboreando la sensación de estar viva. Dejarme llevar por la curiosidad y poco a poco dejarme sorprender por lo que me voy encontrando en las siguientes páginas.

Cómo formamos parte del tejemaneje de la vida para coincidir en tiempo y en espacio con aquellas personas que estamos buscando es una cuestión compartida tanto por él como por mí. Espero que algún día encontremos la respuesta a esta pregunta. Mientras tanto, os invito a que disfrutéis de la experiencia que os brindará la lectura de este poemario.

Está disponible on-line en su blog:

Letras Que Se Mueven

o bien físicamente en las librerías Katakrak Liburuak, Elkar (Iruña), ZIRIKA (Bilbo) y KAXILDA (Donosti).

Feliz año nuevo a toda la comunidad y espero que comencéis el año con mucha ilusión y muchos sueños por cumplir.

¡¡¡Nos vemos el año que viene!!!

Ella

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Ella, así era ella. A veces tan presente, a veces tan ausente. A veces se reía tanto por tonterías y a veces se ponía tan seria hablando de los problemas del mundo. Tan acérrima en sus ideales y tan insegura sobre sí misma. Su incapacidad de expresar los sentimientos la envolvían en un misterio tan atractivo para él. Ambos jugaban a descubrirse y a protegerse a la vez. Él se parecía tanto a ella sin saberlo. Era incapaz de hablar en serio sobre sus sentimientos, pero así como guardaba sus palabras en un cofre de tesoro, su cuerpo manifestaba casi a voces sus más íntimos pensamientos. Así, de una manera genuina, ambos se iban entrelazando, casi sin darse cuenta, en una historia sin propósito.

ella

Los días pasaban en el calendario susurrando sus encuentros. Ambos se reían a carcajada limpia cada vez que podían, haciendo más ameno el transcurrir de las horas. Ella lo cuidaba y le hacía ver cuán valeroso era él, mientras que él la protegía cuando estaba en peligro. Su relación poco a poco iba transformándose en un contrato de amistad sin que ninguno de los dos se diera cuenta.

Cada vez su relación se fue estrechando. Empezaron a encontrarse de una manera muy extraña. Él la observaba mientras iba caminando por la calle detrás de ella y disfrutaba de ese trecho, mientras aceleraba el paso hasta alcanzarla, para acabar recorriendo el último tramo corriendo juntos y riendo a la vez. Otras veces, ella caminaba tras él esperando a alcanzarlo de alguna manera con sus cortas piernas sin ahogarse en el intento.

Su amistad fue cogiendo matices de aprecio. Las risas empezaban a ser bromas en un entorno de confianza, los halagos empezaban a fluir y empezaban a tener detalles entre ellos, detalles con significado. Eran los comienzos de un tipo de intimidad que ninguno de los dos estaba preparado para tener. Todo se había dado de manera natural pero tal vez era algo que ninguno de los se esperaba encontrar.

amistad

Esa intimidad emocional despertó en ambos otra clase de emociones que si bien no eran capaces de expresar abiertamente, en ciertas circunstancias se podían leer entre líneas. A él le brillaban los ojos de una manera especial y cuando se refería a ella todo su lenguaje corporal cambiaba. Ella, cuando estaba junto a él, se relajaba y se dejaba ver de una manera que era  muy poco usual en ella.

Los ritmos de ambos eran distintos. Uno iba más despacio o bien más deprisa que el otro, lo que a veces creaba confusión entre ambos. Lo que podría parecer una cosa bajo el punto de vista de uno de ellos, lo que ocurría dentro del otro era bien distinto, pero ninguno de los dos preguntaba nada y ninguno de los dos daba explicaciones, así que las cuestiones importantes se quedaron flotando en el aire.

Esa falta de comunicación hizo que se creará una brecha entre los dos. Eran como una mezcla entre agua y aceite, que si bien los dos pueden estar en un mismo recipiente son incapaces de diluirse. Así era como le sucedía a esta pareja: si bien la energía que desprendían cuando estaban juntos podía arrasar toda la superficie de la Tierra, ambos se empeñaban en enterrar ese magnetismo que los atraía.

distancia

En algún momento lo que los dos tenían no fue suficiente. No hubo explicaciones. No hubo reclamaciones. Solo hubo un momento de silencio que se transformó en un recuerdo insólito.

momento

Sentir, vivir, pensar…

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Sentir que el tiempo se detiene, solo por un momento. Sentir como se resquebraja mi voz mientras canto. Asombrarme de que la letra me venga a la cabeza sin esfuerzo. Sentir como mis lágrimas intentan brotar por mis ojos. No dejar que salgan para acabar de cantar la canción. Vivir un momento utópico. Pensar que estoy en un escenario en el que me siento fuera de lugar y al mismo tiempo pensar que estoy justo en el sitio adecuado en el momento indicado.

Volver al pasado, ver la película de mi vida. Emocionarme, por esos momentos que me han hecho vibrar. Abrazar los malos momentos por los que he pasado. Lamer mis heridas. Amar, como no he sabido amar antes. Sonreír, como no he sonreído antes. Acariciar la felicidad con la punta de mis dedos y en un milisegundo volver a ese espacio físico en el que me encuentro disfrutando de las personas, de la canción, de la emoción del momento como si nada hubiera pasado cuando interiormente he viajado hacia atrás, me he encontrado con todas esas personas con las que me he encontrado durante mi vida, donde he recorrido todo el repertorio de emociones posibles, donde he brindado por cada vez que me he sentido viva, donde he llorado en cada momento en el que me han abierto una herida y a través del Kintsugi los he convertido parte de mí.

Preguntar qué será de mí, de mi vida y de mis seres queridos. Cuántas nuevas aventuras me esperan a la vuelta de la esquina y cómo voy a afrontar las dificultades que se me presenten, desde cero.  No saber si de algún modo mi esencia sigue ahí o ha cambiado en parte, para darme las mejores oportunidades que nunca imaginé poder tener. Preguntarme si al fin conseguiré alcanzar lo que siempre deseé.

Cambiar de perspectiva completamente. Tener ilusión. Vibrar distinto. Soñar. Reír hasta que me duele la mandíbula. Detener el tiempo. Estar en el presente.  Aún con todas las dudas e incertidumbre, ser.  Poder hacer las cosas de distinta manera. Enseñar, aprender.  Nacer de nuevo. Esperar como nunca he esperado, pacientemente, para comenzar de nuevo a tu lado.

What a wonderful world…

Perseguir tus sueños

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Perseguir tus sueños es como estar en las alturas o practicar cualquier deporte de riesgo. Últimamente he pensado mucho en ello. En cómo será sentir vértigo, saltar por un paracaídas, hacer puenting, hacer parapente o cualquier otro deporte extremo. Para algunos eso es una locura, para otros en cambio, libertad. Cada persona tiene sus miedos, con todo lo que eso incluye: síntomas físicos, psicológicos, etc.

Hay muchas personas que ante esa clase de adrenalina responden con miedo o pánico pero yo definitivamente creo que soy una de esas personas que cuando siente esas mariposas en el estómago irremediablemente se siente viva. E ahí de cómo será sentir vértigo (entendiendo el vértigo como un miedo real a las alturas).

Tampoco es que últimamente me haya sentido muerta, dormida o perezosa sino todo lo contrario. Lo cierto es que me siento más viva que nunca, aunque claro, no todo es positivo.

Tengo la sensación de que a cada paso que doy me acerco más a mis sueños. La pregunta entonces es, ¿No se supone que cumplir sueños es algo positivo? Mi respuesta es: sí, claro.

¿Entonces, dónde está la parte negativa? Digamos que cumplir tus sueños te lo venden como una historia en el que tienes que esforzarte mucho para conseguir un fin último: la felicidad. Bueno, y sí, de cierta manera es así, pero lo que NADIE te dice es a cuantas cosas te tienes que enfrentar.

Perseguir tus sueños es una lucha de todos los días en donde tienes una pelea interna entre que puedes y no puedes, entre que eres capaz y no eres capaz, en toda la competencia a la que se supone tienes que superar, pelear con tu peor lado: el inseguro, el derrotista, el perezoso, el procrastinador, el que está enganchado a las redes sociales y un largo etcétera.

Cumplir tus sueños es como ser un trapecista de la cuerda. Tienes que ir encontrando un equilibrio, entre el tiempo que le dedicas, los frutos que obtienes, las emociones que te provocan. Tienes que concentrarte cada día para no despertar del sueño que estás creando y todo lo que has conseguido se deshaga. La única mirada que te permite avanzar es hacia el frente. Ni hacia arriba, ni hacia abajo, ni hacia la izquierda, ni hacia la derecha, ni si quiera para atrás. Eso me recuerda a la película The walk.

Tienes que lidiar con la única certeza  de que tú eres la única persona con poder para llegar hasta el otro lado de la cuerda y pese al viento, pese a la lluvia, pese a que te duelan las manos de agarrar la barra con la que mantienes el equilibrio, o tengas los pies cansados, solo debes seguir porque quedarte prendado de la cuerda o saltar al vacío no son una opción.

Con toda la tensión (supongo, porque nunca lo he intentado) que tendrán los acróbatas ¿Cómo son capaces de ir caminando por una mísera cuerda y no caer en el intento? ¿Qué tendrán ellos que el resto no tenemos? Esa es la pregunta que me ha estado rondando todo este tiempo.

Si alguien me dijera que su truco consiste en pensar que debajo tienen un colchón que amortigüe su caída lo aceptaría. La cuestión es, ¿Cómo solventar todas las dudas, toda la incertidumbre que eso puede conllevar? Yo aún no he encontrado una respuesta. Sigo jugando a esgrima con el contrincante más duro con el que me he cruzado hasta ahora: yo misma.

¿Y tú, te atreves?

MIEDO

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No sé si habréis visto la película After Earth protagonizada por Will Smith, pero quería hacer la introducción al artículo con una mención al miedo que me dejo atónita. “…Y entonces me di cuenta de que el miedo no es real. El miedo solo puede existir en nuestros pensamientos del futuro. Es producto de nuestra imaginación causando que le temamos a cosas que en el presente no existen y que quizá nunca existirán. Eso es casi una locura, Kitai. No me malentiendas. El peligro es muy real. Pero el miedo es una decisión. Todos nos estamos contando una historia. Y ese día, la mía cambió.”

miedo

Existen toda clase de miedos: a animales, a las alturas, a espacios cerrados, a espacios abiertos, a otras personas y podría seguir una larga lista pero hoy quiero enfocarme en tres: miedo al rechazo, miedo a la soledad y miedo al fracaso. La razón por la que quiero hablar de estas tres es porque son la piedra angular de todos los miedos, son las más limitantes.

El miedo al rechazo viene de que los humanos somos sociables por naturaleza. El hecho de ser rechazados podría decir respecto a nuestro ADN que no somos aptos para ser queridos por otras personas, es decir, que de alguna manera no merecemos ser queridos.

El miedo a la soledad significa la incapacidad de estar física o emocionalmente solos. Desde pequeños crecemos rodeados de familiares, de amigos de la escuela para más tarde ir cambiando o conocer personas que serán parte de nuestro círculo de amigos. No tener un círculo íntimo de personas significa no tener apoyo, consuelo, amor, complicidad y todos esos términos que son de vital importancia para una persona para su crecimiento.

Por último, queda el miedo al fracaso que esconde otro miedo a no ser lo suficientemente bueno, a no ser capaz.  ¿Pero realmente, qué es el fracaso? O si lo preguntamos de otra manera, ¿Qué es el éxito? Lo que para una persona podría significarlo tal vez para otra persona no lo signifique y a la inversa.

Realmente es difícil definir qué es cada una de ellas ya que para cada persona tendrán un significado distinto. Para mí, el éxito consiste en cumplir mis sueños mientras soy feliz o al menos trato de serlo.

Sin miedos, no hay límites.