HERRAMIENTAS

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Una vez habiendo hablado de los problemas que nos pueden afectar a nuestro día a día, los siguientes artículos los encaminaré a dar las claves para conseguir ese equilibrio que nos ayudará a centrarnos y a conseguir los objetivos que queramos conseguir, sean de índole material, emocional o profesional.

La clave del éxito está en controlar nuestras emociones. La razón es muy simple. Mientras sentimos rabia, ira, estrés o ansiedad nuestro cerebro se concentra en esos sentimientos. Cuando se concentra en esos sentimientos, se va formando un bucle de pensamientos en relación con ese mismo sentimiento, y por ende, gastamos nuestras energías en esos pensamientos, en vez de en la tarea que tenemos que llevar a cabo. Así que tenemos que concentrarnos en desviar ese bucle de pensamientos, hacia pensamientos más positivos, más realistas con el propósito final de relajarnos (sobre esto hablare en siguientes artículos).

Otra de las claves para triunfar está en que nos tiene que gustar lo que hacemos. Para llegar a ser un experto o un genio de aquello en lo que queremos convertirnos, tenemos que dedicarle mucho tiempo. No deben existir fiestas, ni aplazamientos, ni excusas. Es por ello que tiene que ser algo que nos agrade. Porque seamos sinceros, ¿quién invertiría (pongamos como ejemplo) 10 horas al día para vivir de algo que no le guste? Nadie en su sano juicio. Puede que tu sueño sea trabajar como artista, como un profesional del deporte, como científico o en una oficina. Sea cual sea tu elección el camino a seguir es el mismo.

Un pilar importante para llegar a la cima reside en ser positivos. Existen varios motivos y los explicaré a continuación. Los positivos creen en sí mismos. No tienen pensamientos como “no valgo para esto”, “soy muy malo en…”, “no lo conseguiré” y tienen muy pocas probabilidades de que aunque no consigan lo que ellos quieren cómo, dónde y cuándo ellos quieren, se vengan abajo. Es decir, saben tolerar las frustraciones, y lo que es mejor, los convierte más fuertes. Esto se debe a que tienen un concepto real de sí mismos, es decir, saben que no son superhombres o supermujeres que todo lo consiguen a la primera y sin dificultad alguna, sino que son plenamente conscientes de que tengan talento natural o no, con esfuerzo son capaces de conseguir aquello que quieren o desean.

Alguien se puede preguntar qué es lo que se puede hacer o como conseguir esa seguridad en sí mismos. Emprendiendo la acción, claro está. Se trata de ponerte a prueba. Hasta que no te empiezas a cuestionar cuánto vales, hasta dónde eres capaz de llegar y donde están tus límites, nunca sabrás el verdadero valor de toda tu persona. Esto no quiere decir que te pongas metas excesivamente altas, como por ejemplo, sacar buenas notas en el curso de universidad (imaginémonos que tenemos 12 asignaturas y la nota mínima que queremos sacar sea un 8) sin haber estudiado nada. No tiene lógica. Tienes que ponerte metas en función del sacrificio que estás dispuesto a hacer. Si no consigues lo que te habías propuesto no pasa nada, se hace un feedback. Esto quiere decir, que comparamos lo que hemos obtenido con lo que esperábamos obtener y reajustamos el esfuerzo para acercarnos cada vez más a la meta que queramos conseguir. Poco a poco, iremos viendo cuanto esfuerzo cuesta lo que deseamos, nos iremos acercando cada vez más y al cumplir con nuestros objetivos, iremos cogiendo confianza en nosotros mismos. Una vez hayamos alcanzado nuestra meta, se va a convertir en un bucle de positivismo. Cada vez nos iremos planteando objetivos más difíciles, que cuesten más esfuerzo y así es como afianzaremos la seguridad que tenemos en nosotros mismos.

Una vez hayamos conseguido las tres claves que he explicado anteriormente, conseguiremos el cuarto pilar que trata de sacarle el máximo rendimiento a nuestro esfuerzo. Cuánto más consigamos centrarnos en la tarea que estamos realizando (cuanto más controlemos nuestras emociones), cuánto mayor tiempo lo intentemos (por eso nos tiene que gustar) y cuánto más intentemos perfeccionarlo (aquí entra el positivismo), con más facilidad conseguiremos llegar a nuestras metas. Esto se debe, a que con el tiempo, perfeccionamos nuestro hábito de práctica y entramos en una especie de trance (por llamarlo de alguna manera), que hace que nos sumerjamos tanto en lo que estamos realizando que todo lo demás desaparece (ruidos, olores, imágenes, el tiempo) y ello hace que alcancemos la perfección en lo que estamos realizando, en un tiempo inferior, es decir, conseguimos ser más eficientes.

sacrificio

“Nuestra limitación se encuentra en nuestra mente.” I.L.

 

 

 

 

 

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EQUILIBRIO

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Después de hablar sobre los mayores contaminantes que existen en las relaciones con personas de nuestro entorno, hoy hablaremos a cerca de las personas que han encontrado un punto de equilibrio. No son competitivas, ni son negativas, ni son envidiosas, ni acosan, ni son narcisistas y son maduros. A continuación me expresaré a cerca de sus rasgos característicos.

Concepto real de sí mismo. Es una persona que sabe que no es perfecta. Tiene sus virtudes así como sus defectos y las reconoce. No intenta ocultar sus imperfecciones con tal de mostrarse grandioso frente a los demás, ya que no siente esa necesidad. No le importa que las demás personas la conozcan tal y como es. No se considera ni mejor ni peor que los demás. No tiene aspiraciones de grandeza como tampoco se desprecia a sí misma. No tiene ninguna clase de complejo, ni de superioridad ni de inferioridad y esto lo demuestra con el trato que tiene hacia los demás, ya que los trata con igualdad.

Positivo y realista. Ser positivo significa imaginar, fantasear, creer que todo es posible, creer que se pueden cambiar las cosas y conseguir los sueños y/o deseos que uno tiene. Pero esta capacidad sin control no tiene sentido. Eso significa no ser esclavos de nuestra vida, sino dirigir nuestra vida para llegar allí donde queremos ir. Significa que cuando nos pasan cosas malas no nos estancamos en ellas. No nos hacemos las víctimas, no entramos en un bucle de negativismo y no nos aferramos a la idea de que es o tiene que ser así. Intentamos superarlo usando nuestros recursos, le vemos el lado positivo y buscamos una solución o una alternativa. También significa que cuando queremos cambiar algo, superar algún trauma o algún acontecimiento triste, somos conscientes de nuestras capacidades y lo hacemos progresivamente teniendo en cuenta el tiempo, el esfuerzo y los sacrificios que requieren y no de una manera caprichosa, intentando hacer todo al mismo tiempo sintiéndonos agotados desde el primer esfuerzo.

Saber lo que se quiere. No pierde su tiempo en contratiempos. Si se encuentra con algún obstáculo o algo que no le gusta, no se anda con titubeos, no pone excusas, no se hace la víctima ni anda dándole vueltas al asunto. Se toma su tiempo, reflexiona, ve sus pros y sus contras y toma una decisión. Eso significa que cuando va a por lo que quiere, si las cosas no le salen como quiere, no se da por vencido/a fácilmente. Se propone sus propios objetivos y se autogobierna para conseguirlo. La razón por la que es tan decidido es porque no se pone metas fáciles o cómodas, sino que se pone metas a su medida, metas realistas que sabe que le van a suponer un esfuerzo, pero que sabe que es capaz de conseguir. Intenta auto superarse.

Valentía. Todas las personas tienen miedo. Bueno, tal vez algunas personas no, pero será porque tienen algún problema clínico. El problema pero, no es tener miedo, sino que hacemos respecto a eso. Existen muchos tipos de miedo: miedo a las alturas, a la profundidad, a animales o insectos, a la oscuridad, o bien del tipo emocional: miedo al fracaso, al ridículo, a sufrir, a comprometerse… Lo más fácil es decir o pensar que se tiene miedo y no hacer nada al respecto, pero esa actitud nos limita. Si queremos llegar a algún lado, si queremos cumplir nuestros sueños/deseos, si queremos cambiar nuestra realidad nada nos debe obstaculizar. Como es imposible no temer a nada, tenemos que conseguir que esos miedos se conviertan en retos. Los retos se enfrentan, se luchan, se superan. Por cada reto que superemos nos sentiremos más fuertes y a medida que seamos fuertes, tendremos más capacidad para ponernos metas más altas, hacer cambios más grandes y nos será más fácil conseguir la vida de nuestros sueños. Seremos más fuertes, más libres y más felices.

equilibrio

“La mayor limitación se encuentra en uno mismo.” I.L.

 

NEGATIVISMO

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Las emociones son tan contagiosas como cualquier otro virus o enfermedad. El estado emocional personal de una persona puede afectar a la de otra, tanto de manera positiva como de manera negativa. Puesto que la manera positiva no provoca efectos negativos, me centraré en lo malo. ¿Conocéis a personas que tienen cara de malas pulgas? ¿Las qué rara vez tienen buenas noticias que contar? ¿Gente que parece que compite por ser la mayor víctima de sus desgracias? ¿Las qué nunca dan las gracias? De esas hablaremos hoy.

Las personas negativas son por naturaleza quejicas. Se quejan de todo: si no es del tiempo, se quejan de la estación, si no es de la estación, es de la sanidad, sino es de la sanidad, es de la educación, si no es de la educación es de la economía, si no es de la economía se quejan de la política y así sucesivamente. No quiero decir que todas las personas que se quejan sean negativas. Claro que la situación actual está mal. Pero me refiero a que se quejan de cualquier cosa que pueden, por mínima que sea y encima hacen un drama de ello. Si les duele algo, si llueve, si hace calor, si suben los precios, si tienen que esperar en una cola por ejemplo.

Pasividad. Es cierto que se quejan de todo, pero eso no es lo peor. Lo peor es que encima no hacen nada por cambiarlo. En el caso de que suban los precios o si tienen que esperar en una cola no pueden cambiar la situación. Pero por ejemplo, en el caso de que les duela algo pueden tomarse un analgésico, en el caso de que haga calor evitar salir a la calle al mediodía, bajar las persianas de casa y abrir las puertas y las ventanas para crear corriente o poner el aire acondicionado, en el caso de que llueva usar paraguas. Por falta de soluciones no va a ser.

Pesimistas. Al hacer de cualquier circunstancia negativa o desfavorable el fin del mundo, ni si quiera se plantean ver el mundo de otra manera, no se piensan en realizar un cambio de actitud, no se ponen retos y por ende no crecen. Aceptan la vida como les viene, sin ninguna ambición por mejorarlo o por cambiarlo. No tienen grandes aspiraciones. En otras palabras, es gente resignada, gente que no se atreve a soñar.

Tacaños emocionales. Como ellos son incapaces de sentirse felices, de ver las cosas buenas y disfrutarlas, como no son capaces de ponerse retos, de soñar y de crecer y se resignan ante la vida, no pueden o no soportan o no quieren ver que los de su alrededor no sean iguales. Por lo que intentan que su entorno se resigne como ellos, no le ayudan a cambiar para bien. Digamos que en este aspecto son envidiosos.

Malhumorados. Por todo lo citado anteriormente, para ellos dar las gracias, una mirada amable o una agradable sonrisa, a la vez que unas palabras de aliento (no me refiero en funerales) o un poco de amabilidad para con el de al lado suponen todo un reto. En vez de centrarse en aportar algo bueno o positivo, se sumergen en la nube negra que tienen sobre su cabeza. Son incapaces de ver más allá de su malestar.

Puedes intentar sonreír, ser agradable o amable, darles soluciones o mostrarles el lado positivo de las cosas, pero difícilmente cambiarán. No se dan cuenta que con lo mal que están las cosas hoy en día (y aunque no estuvieran mal, todo sea dicho, eso siempre se agradece) a todos nos reconfortan las cosas buenas por muy pequeñas sean. Una sonrisa, un poco de amabilidad, algún halago o algunas palabras agradables, un poco de ayuda, un gesto generoso siempre son bienvenidos.

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“La mejor cura para todo malestar es reirte hsta quedarte sin aliento”. I.L.

 

 

 

 

ACOSO

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El acoso existe en los colegios, en el trabajo, en parejas e incluso en personas de nuestro entorno. No es lo mismo acosar a tu pareja que a un compañero de trabajo o un compañero de colegio, pero lo cierto es que todos los acosadores tienen una serie de características en común, si bien se pueden aplicar en mayor o menor medida dependiendo de las circunstancias del entorno, del acosador/a y la víctima.

Sentimiento de inferioridad. La razón por la que una persona acosa es porque siente envidia de la víctima. Los acosadores saben que carecen de ciertas características o habilidades personales o emocionales y al encontrarse con una persona que las tiene la realidad les choca. Piensan que la única manera de volver a su equilibrio mental es anulando a la víctima a través del acoso psicológico o físico. Piensan que si esa persona se desvanece (o sea que se suicida), van a conseguir que esas características de las que ellos carecen se les van a transferir.

Carencia de principios: No tienen ni principios ni moral. Para ellos no existen las reglas sociales. No entienden que donde empieza la libertad de uno se acaba el de otro, que la convivencia es imposible sin respeto. Para ellos no es importante ni la bondad, ni el respeto, ni el altruismo, ni el amor. Ellos sólo viven por y para ellos mismos.

Carencia de empatía: cuando se tiene empatía se es perfectamente consciente del daño que se puede provocar en los demás con algo que decimos o hacemos. Pero es que los acosadores no se quedan ahí, los acosadores insultan, humillan, desmoralizan a sus víctimas. Por ende, al no padecer sufrimiento ajeno, se vuelven crueles, despiadados y vengativos. Lo peor de todo es que son incapaces de sentir culpa, por lo que no sienten ningún remordimiento de lo que hacen. Es más, pueden llegar a reconocer que han hecho algo, pero intentan quitarle importancia al asunto. Intentan hacer creer que el dolor de su víctima no es real, o peor aún, que es una exagerada.

Mentira compulsiva: como los acosadores viven de la imagen que proyectan en los demás, tienen que estar proyectando una imagen distorsionada de ellos mismos frente a terceros, una imagen de buenas personas, de pulcras, decentes, correctas. Intentan compensar esa falta de habilidades mediante la admiración o el apego que puedan demostrar los demás hacia ellos.

Encanto personal: las personas acosadoras son seductoras por naturaleza. Intentan embaucar a los demás con su amabilidad, con su gracia, con su brillantez social. Por eso cuando las personas ven su verdadera esencia se sorprenden tanto.

 Compensa su baja autoestima rebajando a la víctima. De esto es de lo que hable en el post acerca de la envidia. Cuando se mete con su víctima, como ésta siente tristeza, pena, vergüenza, impotencia y la desarma, al acosador, como carece empatía, el sufrimiento de la víctima en vez de crearle vergüenza, pena o dolor, le crea un sentimiento de superioridad, un sentimiento de ser mejor, más fuerte.

Se casan con personas de las que puedan vivir. Los acosadores son gente verdaderamente negativa. Para compensarlo, intentan encontrar parejas optimistas. Parejas crédulas, inocentes, ingenuas que no ven su lado negativo. Como encima son incapaces de realizar tareas que los demás harían sin dificultad alguna, necesitan a alguien de quien poder vivir. Tienen aspiraciones profesionales pero difícilmente son capaces de conseguirlo.

Paranoia: teniendo en cuenta las características que he mencionado antes, muestra a los demás una imagen de víctima frente a las personas a las que agrede, que supuestamente le han traicionado. Al carecer de principios, de moral, de ética, al tener una baja autoestima y tener que vivir de lo que opinan los demás de ellos, son incapaces de admitir su culpa, porque ello supondría mostrarse tal y como son ante los demás y tener que admitir su mayor debilidad: su carencia de habilidades.

acoso

“La grandeza de uno proviene de sus propios logros”. I.L.

 

 

 

 

COMPETITIVIDAD

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Nuestra sociedad ha puesto su punto de enfoque en la individualización y en la competitividad. Nuestra sociedad cada vez avanza más deprisa, las nuevas tecnologías, los medios de comunicación cambian nuestro entorno a una velocidad vertiginosa en el que nuestra mente no consigue alcanzarlo. En ese afán por ser el más rápido, el más flexible, en conseguir ser el más volátil se ha pretendido que el ser humano saque su lado más feroz. Ser el número uno en estudios, en el trabajo está bien visto, se consigue fama, éxito social dinero… pero todo tiene su lado negativo.

 El enfoque positivo de este método de enseñanza, es que se exige a las personas a que se sacrifiquen, a que trabajen duro en aquello que quieren o desean conseguir. Los méritos y los éxitos se consiguen o bien con un don natural, o bien con arduo trabajo o bien con la mezcla de las dos cosas. El mensaje que se transmite es el de que si quieres algo, debes ir a por ello, las oportunidades no llueven.

 El lado negativo es que se alienta a la gente a que sus metas u objetivos sean reducidos. Pongamos por ejemplo, ser un hombre/mujer de negocios que gana mucho dinero, en una persona con un físico de vértigo que lo explota hasta sacarle el último centavo o bien una persona extremadamente inteligente que puede vivir toda su vida estudiando o hace un descubrimiento que lo patenta y vive toda su vida de esa patente. Además, la mayoría de los objetivos están encaminados a ganar un montón de dinero que después se destinará al patrimonio personal con el fin de alimentar nuestra sociedad consumista.

 El problema está en si no perteneces o no quieres pertenecer a ese grupo de personas. Si tus sueños no encajan con los que ha creado la sociedad para ti, si no eres competitivo, si tu sueño no es lograr una gran suma de dinero, si a ti te motiva hacer algo por la humanidad, por la sociedad. Si prefieres vivir del arte o de la cultura, si te gusta ayudar a los demás. Si no cumples con los estereotipos de la sociedad puede ser que los demás te vean como alguien débil, como alguien raro, cuando en realidad simplemente eres diferente.

 Una cosa es motivar a la gente a que sea competitiva y otra cosa es darle un buen enfoque a esa competitividad. Hay que enseñar que hay que ser agresivo, que hay que ser competitivo, que hay que ser fuerte, que hay luchar por lo que se quiere. Pero también hay que enseñar que todo tiene su límite. Hay que enseñar que la competitividad hay que usarla para el crecimiento personal, no para apartar a los demás de nuestro camino. Hay que ser agresivo, pero no hay que usar la violencia para lograr ningún fin. Hay que enseñar a ser fuertes, pero partiendo de que hay que respetar a todos. Hay que enseñar que hay que luchar, pero sin pasar por encima de los demás. Quiero decir, la competencia sin la ética es la ley de la selva.

 Hoy en día se admira a la gente que parece fuerte, independientemente de si lo son o no. En vez de admirar el esfuerzo, el trabajo duro, la humildad, la empatía, la sinceridad, el compañerismo, lo que se admira es la violencia, la brutalidad, los egos exacerbados, los juegos sucios (mentiras, chantajes, acoso…). En definitiva, la consecución de nuestros propios objetivos a cualquier precio. Se está deshumanizando al hombre. Me parece eso a mí que más que un avance es un retroceso.

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“El afán de grandeza es una debilidad” I.L.

NARCISISMO

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¿Alguna vez os habéis cruzado con alguien qué por su forma de expresarse, hablar de los demás o de sí mismo os ha echado para atrás? ¿Alguien que os mira por encima del hombro? ¿Alguien que no repara en tus sentimientos o en tus pensamientos antes de hablar? ¿Alguien qué da por hecho que tú sucumbirás a sus deseos sin que le importe tu opinión? Exacto, hablamos del narcisismo.

Las personas narcisistas son aquellas que tienen una imagen distorsionada de sí mismas. Tienen un alto ego, mucho orgullo y una alta percepción de sí mismos y no tienen humildad, o más bien poca. Además este alto concepto de sí mismos no es en función de sus méritos o logros (si bien uno se puede sentir orgulloso de lo que ha hecho, pensemos en las personas que han cambiado la historia de la humanidad y pensemos en si realmente nuestros éxitos son tan grandes como para estar alardeando de ello en cada oportunidad que se presente o si nos convierte en la persona más poderosa o importante del mundo), sino que más bien se trata de un exagerado amor propio.

 Al estar pensando todo el rato en sí mismos, digamos que no tienen tiempo de conectar con los demás. Cuando digo conectar me refiero a ponerse en el lugar de otro. Pensar en si decimos o hacemos algo podemos estar hiriendo los sentimientos de otra persona. Es decir, ser empáticos. También les puede pasar que mientras no paran de pensar en ellos mismos no son capaces de escuchar a otra persona. Cuando digo escuchar, no me refiero a oir, sino a escuchar, a prestar atención. Darnos cuenta de qué es lo que realmente nos quiere decir, como se siente o que mensaje nos intenta enviar.

Otra característica que se me ha olvidado mencionar anteriormente es que son egocéntricas. Para ellos lo importante son ellos, lo que piensan, sienten o quieren. Por lo cual, la primera prioridad para ellos son ellos mismos. Quiero decir, una persona egocéntrica lo primero en lo que piensa es en satisfacer sus propias necesidades y después si tiene tiempo, si quiere o si le apetece ya intentará ayudar a otra persona. Quiero decir, las relaciones con las personas narcicistas rara vez son recíprocas.

 Otra cualidad negativa que tienen es que tienen escasa humildad. Esto nos puede afectar de varias maneras. Nos puede afectar en el sentido de que sean incapaces de reconocer sus errores. Tal vez porque piensen que esa actitud los hará débiles cuando en realidad es al contrario. Nos puede afectar en el sentido de que cuando discutimos o estemos debatiendo sobre algo en particular o en general, sean incapaces de reconocer que no tienen la razón o de reconocer que la tienes tú, en su caso. También nos puede afectar en el sentido de que al pensar que es mejor que nosotros, nos desprecie. No se trata de que no nos escuche, sino que se trata más bien de que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras opiniones, nuestros gustos, lo que queremos, deseamos, soñamos o nuestras dudas para ellos no tienen importancia, pero no porque realmente no lo tengan, sino más bien porque provienen de nosotros, de un ser inferior.

 El peor sentimiento que puedes provocar en ellos es que los hagas sentir mortales, o sea, que no son perfectos, que no son grandiosos, que se equivocan y que tú no estás dispuesto a ceder para que ellos mantengan su estatus interior. Entonces bien o pueden distanciarse de ti, cambiar la relación que tienen contigo porque no eres lo que ellos esperaban o marcharse de tu vida. O bien, pueden sacar su lado más cruel, su lado más tirano y despiadado y atacarte. Haciéndote sentir mal (por algo que hayas hecho o dicho), hacerte sentir más pequeño atacando tus puntos débiles (si es que los tienes) o bien faltándote al respeto. Sea cual sea la reacción que tengan contigo no te lo tomes como algo personal, recuerda que haciendo eso lo único que pretenden es recuperar su ego malherido.

narcicismo

“No debemos ser esclavos de nuestro ego, sino convertir el ego en nuestro esclavo.” I.L.

 

ENVIDIA

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¿Cuántas veces hemos querido algo que no teníamos? ¿Cuántas veces hemos deseado algo que otros tienen? Hablamos de dinero, de poder, de fama, de un físico…en definitiva, de la envidia. Cuantos problemas nos habrá causado este sentimiento a lo largo de nuestra vida. Pero no todo es malo, pasa como con todas las cosas, hay que encontrarle la medida justa.

 Es bueno desear cosas que otros tienen y nosotros carecemos pero todo hasta cierto punto. Está bien si en el intento de conseguir eso que tiene otra persona y nosotros no tenemos nos hace crecer, si nos hace querer ser más fuertes, más competitivos, más agresivos. En vez de pensar en que nosotros valemos menos, somos menos atractivos, nuestro cuerpo es peor, que tenemos menos ingresos o lo que sea que la otra persona tenga, deberíamos luchar por conseguir eso que tanto deseamos tener. Pero esto no suele ser lo que sucede.

 Cuando el sentimiento empieza a ser intenso, empezamos a sentir sentimientos negativos hacia esa persona. La odiamos, la despreciamos, sentimos asco, rabia, dolor… pero en realidad esto sucede porque le damos un mal enfoque. En vez de verlo como algo a pulir, algo en lo que trabajar en nosotros mismos, expresamos ese sentimiento como disgusto hacia la otra persona.

 Si alguien habla de nosotros por ejemplo, se puede decir que en realidad nos envidia. Bueno, puede que no nos envidie, sino que realmente se aburra. Pero ese problema creo que es más grave aún que sentir envidia. Vamos a ver, tú tienes una vida y pasarte gran parte de ella enfocado/a en la de otro en vez de estar viviendo la tuya propia, ¿no es un poco triste? Si la vida ya es corta de por sí, malgastarla emitiendo habladurías sobre la de otra es como despreciar la tuya.

 Además de los cotilleos la cosa puede empeorar bastante si encima se inventan tu vida. Sí, hay gente que lo hace. O sea no es sólo hablar de si haces esto o lo otro (que además normalmente se trata de algo que está mal visto en la sociedad, como por ejemplo con quien te acuestas, donde, cuando y cómo, en si tienes pareja, en si estás soltero/a y un largo etcétera), sino que encima van creando tu vida, pero esto ya es con mala intención. Hablar sobre tus trapos sucios ya se hace con mala intención, pero que te creen una mala imagen, una mala reputación es ir demasiado lejos.

 No se puede hacer nada para evitar esto, a no ser que te vayas a vivir a un claustro, seas puritano/a o intentes vivir una vida perfecta. Lo que no se puede hacer es dejar de vivir por el que dirán, en que van a pensar de ti o lo que esperan de ti. Es tú vida, tú decides con quién, dónde, cuándo y cómo quieres vivirla. Así que si te envidian, pues los mandas a paseo. Realmente los que te tienen que importar son esas personas a las que quieres, te aprecian, te valoran y a las que tienes cariño. Al fin y al cabo, son las que siempre van a estar contigo en las buenas y en las malas.

La envidia normalmente proviene de hacer comparaciones con los demás a cada rato. En vez de apreciar las cosas buenas que tenemos, nos enfocamos en las malas. Así es normal que deseemos lo que otros tienen. En vez de intentar mejorar nuestros defectos, intentamos descubrir las de otros para intentar parecer o sentirnos mejores. Pero el hecho de meterte con alguien, hablar sobre su vida, inventártela, no hará que tú seas más guapo/a, ni más atlético/a, ni te dará poder ni te dará riquezas ni te dará nada. Así que cuando te comportes de esta manera, piensa que lo que realmente estás reflejando son tus inseguridades y tus complejos.

envidia

 “Cuanto más grandes nos creamos, más pequeños seremos.” I.L.