MADUREZ

Estándar

Existen dos tipos de madurez. La primera es madurez psicológica, que deriva en aceptar responsabilidades de índole digamos profesional: acabar los estudios, buscar un trabajo, independizarse…Por otro lado, tenemos la madurez emocional, que se centra básicamente en relaciones personales o sentimentales. En este post me quiero centrar en la madurez emocional, ya que mi blog está centrado más que nada en el lado emocional y va a seguir ese camino.

La falta de madurez en una relación implica falta de compromiso y falta de implicación en la misma. Con falta de compromiso no me refiero a un acto en concreto, como por ejemplo, el casamiento, sino más bien en el estancamiento de la relación. Por ejemplo, que en las responsabilidades referidas a la pareja, cada uno tome parte activamente de cumplir con su parte. Puede ser desde las tareas de casa hasta el pago de las facturas. Cuando hablo de implicación, me refiero a que una relación necesita comunicación, sinceridad, responsabilidad… vaya, toda una lista de emociones recíprocas. Sin esos dos ingredientes es imposible que una relación funcione bien.

 Se puede dar el caso de que las dos partes sean emocionalmente maduras pero psicológicamente una sí y la otra no. Pongamos el ejemplo: una parte tiene trabajo, tiene ingresos mensuales, está independizada… la otra parte, por el contrario, no se encarga de su vida, es decir, no se preocupa de estudiar, ni de trabajar ni de nada. Esa relación no va a funcionar hasta que la otra parte se preocupe de su vida, ya que en algún momento una parte se cansará de ser el “responsable” de la pareja y de asumir todas las preocupaciones.

 Se puede dar el caso de que las dos partes sean emocionalmente maduras, pero ninguno de ellos haya madurado psicológicamente. Tal vez cuando las dos personas sean jóvenes funcione, pero a medida que van creciendo, como ninguno querrá responsabilizarse de su vida, estudiar, trabajar o lo que sea, es difícil que puedan construir una vida conjunta.

 Cuando las dos partes son psicológicamente maduras pero una de ellas es emocionalmente inmadura, la parte madura sentirá que trata con un niño/a o con un/a adolescente, porque no encontrará en el/la otro/a el apoyo emocional que necesita. No sabrá escucharle, o como ayudarle, tal vez no sea empático/a y probablemente le de más problemas, ya que tal vez no sepa ni lo que quiere, ni lo que espera de la relación, ni donde está, ni a donde va y haga de sus problemas un drama.

 Cuando las dos partes son emocionalmente inmaduras, siendo las dos psicológicamente maduras, la relación no va a llegar a ningún lado porque estaremos frente a dos personalidades incompletas, subdesarrolladas. Ninguno de los dos sabrá que quiere hacer con su vida, que quiere conseguir en la vida, que espera o que quiere de la otra persona ni de la relación.

 La última suposición la basaremos en que una de las partes es una persona tanto psicológica como emocionalmente madura y la otra parte es tanto psicológica como emocionalmente inmadura. Todo depende del grado de inmadurez o madurez de las dos personas implicadas, pero sería como si una persona adulta saliera con un niño. Imaginaros la situación, pero no físicamente, sino a nivel emocional. Imagina tener que decirle a tu pareja que es lo que tiene que hacer, cuando lo tiene que hacer, donde lo tiene que hacer o como lo tiene que hacer, sería una relación caótica. O imaginémonos que tu pareja te esté pidiendo todo el día tu atención, imagínate que no se responsabilice de nada, imagina que al mínimo obstáculo que se interponga entre él/ella y lo que el/ella quiere y te pidiera ayuda o hiciera un drama. En resumidas cuentas, tendrías que parar tu vida para atender a la de tu pareja. Es decir, tu vida dependería de la vida de tu pareja y eso no es vida.

Por eso dicen que una pareja no trae la felicidad, que hasta que tú no seas feliz no encontrarás pareja que funcione. Tienes que madurar, responsabilizarte, encontrar cual es tu pasión, tu vocación, realizar tus sueños y perseguir tus objetivos. Cuando puedas ser feliz contigo mismo, entonces podrás encontrar una persona que te haga más feliz, que te complete, que te llene de verdad.

 madurez

“Enamorarte no significa ser feliz, eso depende de cada uno.” I.L.

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