COMPETITIVIDAD

Estándar

Nuestra sociedad ha puesto su punto de enfoque en la individualización y en la competitividad. Nuestra sociedad cada vez avanza más deprisa, las nuevas tecnologías, los medios de comunicación cambian nuestro entorno a una velocidad vertiginosa en el que nuestra mente no consigue alcanzarlo. En ese afán por ser el más rápido, el más flexible, en conseguir ser el más volátil se ha pretendido que el ser humano saque su lado más feroz. Ser el número uno en estudios, en el trabajo está bien visto, se consigue fama, éxito social dinero… pero todo tiene su lado negativo.

 El enfoque positivo de este método de enseñanza, es que se exige a las personas a que se sacrifiquen, a que trabajen duro en aquello que quieren o desean conseguir. Los méritos y los éxitos se consiguen o bien con un don natural, o bien con arduo trabajo o bien con la mezcla de las dos cosas. El mensaje que se transmite es el de que si quieres algo, debes ir a por ello, las oportunidades no llueven.

 El lado negativo es que se alienta a la gente a que sus metas u objetivos sean reducidos. Pongamos por ejemplo, ser un hombre/mujer de negocios que gana mucho dinero, en una persona con un físico de vértigo que lo explota hasta sacarle el último centavo o bien una persona extremadamente inteligente que puede vivir toda su vida estudiando o hace un descubrimiento que lo patenta y vive toda su vida de esa patente. Además, la mayoría de los objetivos están encaminados a ganar un montón de dinero que después se destinará al patrimonio personal con el fin de alimentar nuestra sociedad consumista.

 El problema está en si no perteneces o no quieres pertenecer a ese grupo de personas. Si tus sueños no encajan con los que ha creado la sociedad para ti, si no eres competitivo, si tu sueño no es lograr una gran suma de dinero, si a ti te motiva hacer algo por la humanidad, por la sociedad. Si prefieres vivir del arte o de la cultura, si te gusta ayudar a los demás. Si no cumples con los estereotipos de la sociedad puede ser que los demás te vean como alguien débil, como alguien raro, cuando en realidad simplemente eres diferente.

 Una cosa es motivar a la gente a que sea competitiva y otra cosa es darle un buen enfoque a esa competitividad. Hay que enseñar que hay que ser agresivo, que hay que ser competitivo, que hay que ser fuerte, que hay luchar por lo que se quiere. Pero también hay que enseñar que todo tiene su límite. Hay que enseñar que la competitividad hay que usarla para el crecimiento personal, no para apartar a los demás de nuestro camino. Hay que ser agresivo, pero no hay que usar la violencia para lograr ningún fin. Hay que enseñar a ser fuertes, pero partiendo de que hay que respetar a todos. Hay que enseñar que hay que luchar, pero sin pasar por encima de los demás. Quiero decir, la competencia sin la ética es la ley de la selva.

 Hoy en día se admira a la gente que parece fuerte, independientemente de si lo son o no. En vez de admirar el esfuerzo, el trabajo duro, la humildad, la empatía, la sinceridad, el compañerismo, lo que se admira es la violencia, la brutalidad, los egos exacerbados, los juegos sucios (mentiras, chantajes, acoso…). En definitiva, la consecución de nuestros propios objetivos a cualquier precio. Se está deshumanizando al hombre. Me parece eso a mí que más que un avance es un retroceso.

 competitividad

“El afán de grandeza es una debilidad” I.L.

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