HERRAMIENTAS

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Una vez habiendo hablado de los problemas que nos pueden afectar a nuestro día a día, los siguientes artículos los encaminaré a dar las claves para conseguir ese equilibrio que nos ayudará a centrarnos y a conseguir los objetivos que queramos conseguir, sean de índole material, emocional o profesional.

La clave del éxito está en controlar nuestras emociones. La razón es muy simple. Mientras sentimos rabia, ira, estrés o ansiedad nuestro cerebro se concentra en esos sentimientos. Cuando se concentra en esos sentimientos, se va formando un bucle de pensamientos en relación con ese mismo sentimiento, y por ende, gastamos nuestras energías en esos pensamientos, en vez de en la tarea que tenemos que llevar a cabo. Así que tenemos que concentrarnos en desviar ese bucle de pensamientos, hacia pensamientos más positivos, más realistas con el propósito final de relajarnos (sobre esto hablare en siguientes artículos).

Otra de las claves para triunfar está en que nos tiene que gustar lo que hacemos. Para llegar a ser un experto o un genio de aquello en lo que queremos convertirnos, tenemos que dedicarle mucho tiempo. No deben existir fiestas, ni aplazamientos, ni excusas. Es por ello que tiene que ser algo que nos agrade. Porque seamos sinceros, ¿quién invertiría (pongamos como ejemplo) 10 horas al día para vivir de algo que no le guste? Nadie en su sano juicio. Puede que tu sueño sea trabajar como artista, como un profesional del deporte, como científico o en una oficina. Sea cual sea tu elección el camino a seguir es el mismo.

Un pilar importante para llegar a la cima reside en ser positivos. Existen varios motivos y los explicaré a continuación. Los positivos creen en sí mismos. No tienen pensamientos como “no valgo para esto”, “soy muy malo en…”, “no lo conseguiré” y tienen muy pocas probabilidades de que aunque no consigan lo que ellos quieren cómo, dónde y cuándo ellos quieren, se vengan abajo. Es decir, saben tolerar las frustraciones, y lo que es mejor, los convierte más fuertes. Esto se debe a que tienen un concepto real de sí mismos, es decir, saben que no son superhombres o supermujeres que todo lo consiguen a la primera y sin dificultad alguna, sino que son plenamente conscientes de que tengan talento natural o no, con esfuerzo son capaces de conseguir aquello que quieren o desean.

Alguien se puede preguntar qué es lo que se puede hacer o como conseguir esa seguridad en sí mismos. Emprendiendo la acción, claro está. Se trata de ponerte a prueba. Hasta que no te empiezas a cuestionar cuánto vales, hasta dónde eres capaz de llegar y donde están tus límites, nunca sabrás el verdadero valor de toda tu persona. Esto no quiere decir que te pongas metas excesivamente altas, como por ejemplo, sacar buenas notas en el curso de universidad (imaginémonos que tenemos 12 asignaturas y la nota mínima que queremos sacar sea un 8) sin haber estudiado nada. No tiene lógica. Tienes que ponerte metas en función del sacrificio que estás dispuesto a hacer. Si no consigues lo que te habías propuesto no pasa nada, se hace un feedback. Esto quiere decir, que comparamos lo que hemos obtenido con lo que esperábamos obtener y reajustamos el esfuerzo para acercarnos cada vez más a la meta que queramos conseguir. Poco a poco, iremos viendo cuanto esfuerzo cuesta lo que deseamos, nos iremos acercando cada vez más y al cumplir con nuestros objetivos, iremos cogiendo confianza en nosotros mismos. Una vez hayamos alcanzado nuestra meta, se va a convertir en un bucle de positivismo. Cada vez nos iremos planteando objetivos más difíciles, que cuesten más esfuerzo y así es como afianzaremos la seguridad que tenemos en nosotros mismos.

Una vez hayamos conseguido las tres claves que he explicado anteriormente, conseguiremos el cuarto pilar que trata de sacarle el máximo rendimiento a nuestro esfuerzo. Cuánto más consigamos centrarnos en la tarea que estamos realizando (cuanto más controlemos nuestras emociones), cuánto mayor tiempo lo intentemos (por eso nos tiene que gustar) y cuánto más intentemos perfeccionarlo (aquí entra el positivismo), con más facilidad conseguiremos llegar a nuestras metas. Esto se debe, a que con el tiempo, perfeccionamos nuestro hábito de práctica y entramos en una especie de trance (por llamarlo de alguna manera), que hace que nos sumerjamos tanto en lo que estamos realizando que todo lo demás desaparece (ruidos, olores, imágenes, el tiempo) y ello hace que alcancemos la perfección en lo que estamos realizando, en un tiempo inferior, es decir, conseguimos ser más eficientes.

sacrificio

“Nuestra limitación se encuentra en nuestra mente.” I.L.

 

 

 

 

 

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