PASO 1

Estándar

Una vez tengamos claro lo importante que es saber qué es lo que queremos, tenemos que saber cómo conseguirlo. El positivismo es una herramienta muy fácil de usar, pero primero hay que tenerla. A veces ni si quiera sabemos que es lo que queremos, a donde queremos ir, nos sentimos pequeños, indefensos, débiles. Muchas veces nosotros somos los únicos que limitamos nuestro propio potencial. En los siguientes artículos me dedicaré a sacar lo mejor que tienes de ti mismo, para alcanzar ese estado mental o emocional óptimo.

Tal y como he dicho, como la limitación está en nosotros mismos, tenemos que descubrir dónde está esa limitación nuestra y eliminarla. Eso se consigue a través de una comunicación con nosotros mismos. Seguro que más de un escéptico se llevará las manos a la cabeza y se asustará pensando en que va a consistir esto que estoy explicando, pero no se trata de nada nuevo, quiero decir, muchas personas lo hacen inconscientemente a veces en situaciones concretas de su vida sin si quiera saberlo. Para otras personas sin embargo, será como descubrir una nueva visión del mundo.

El fin último del proceso que explicaré los siguientes días trata de establecer una conexión entre tu yo inconsciente y tu yo no consciente. Nuestro yo consciente está acostumbrado a pensar de una manera, mientras que nuestro yo inconsciente piensa de otra manera. Cuando relacionamos nuestros dos mundos dispares y hacemos que trabajen conjuntamente, nos sentimos completos, en armonía y como no ocurre ninguna discordia, nos es más fácil dirigirnos, gobernarnos, tomar decisiones, tomar un rumbo en la vida y aprovechar todas nuestras energías en la consecución del objetivo.

Las primeras pautas son fáciles de llevar. Consiste en tomarse un tiempo para uno mismo. Puedes tomarte el tiempo que sea necesario, pero para empezar es mejor empezar por períodos cortos, unos 15 o 20 minutos al día. La razón es sencilla, se trata de conseguir un estado de plena relajación. Estando sentado o tumbado, toda nuestra tensión, nuestro estrés, nuestras preocupaciones, estados emocionales que nos perturban se tienen que calmar. Por eso es necesario o bien estar a solas, o que las personas que tenemos alrededor se encuentren ocupados con el fin de que no nos molesten o no nos interrumpan. Podemos estar bien en silencio o bien con una música de fondo que nos ayude a relajarnos. No se trata de dejar que nuestra mente quede en blanco, sino que nos quedemos en un estado perceptivo, curioso, intrigado, explorador, pero sobre todo reflexivo o meditativo. Esto es lo difícil en un principio, por eso es mejor empezar por períodos cortos, porque una vez nos acostumbremos a estar en este estado, se nos hará más fácil permanecer en él.

Cuando empezamos a inducir este estado, puede ser que nos vengan preocupaciones, que veamos imágenes, que nos vengan recuerdos, o ideas. En vez de empezar a pensar en eso que nos viene a la cabeza, empezar a analizarlo, a emitir un juicio, a hacer un listado de pros y contras, etcétera debemos dejar que fluya. Intenta coger una actitud pasiva, como si lo que viéramos o sintiéramos fuese de una tercera persona, como si fuésemos narradores de un cuento. Tener esta actitud es sumamente importante y tal vez sea lo más difícil de conseguir. Lo que pasa cuando empezamos a emitir un juicio, a pensar, o a analizar significa que hemos desconectado de nuestro inconsciente y hemos vuelto a nuestro consciente. Es normal que las primeras veces nos pase esto puesto que nos falta práctica, pero hay que tener paciencia. Cuando nos veamos en esta situación, debemos pararlo y a concentrarnos en relajarnos, así volveremos al estado al que nos encontrábamos. Puede ser también que sintamos que hemos estado dormitando, que hemos estado en trance, o que simplemente esos 20 o 15 minutos se nos hayan pasando volando sin si quiera notar ningún cambio. Eso no significa que no se haya conseguido nada, significa que tu cuerpo y tu mente tienen que aprender a trabajar de esa manera. Los resultados no se consiguen desde un primer momento, necesita un poco de tiempo, dedicación, constancia, y paciencia. Con la práctica se consigue.

rubik

“La armonía es un estado dinámico de equilibrio entre dos titanes” I.L.

 

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