EL DESCUBRIMIENTO

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Mi mente siempre ha sido curiosa y creo que eso me ayudó bastante. Intentando descubrir como era, leí un montón de libros sobre psicología emocional, con el fin último de intentar arreglar mi vida con unos cuantos manuales. No me arrepiento de mi decisión. Aunque fuera errónea y no me ayudara, fue el comienzo de algo grande, algo que iba a cambiar definitivamente mi vida.

Me gustó la psicología. Mientras leía libros, me sentí identificada en algunas líneas y me ayudaron a comprender algunas cosas que habían pasado en mi vida y gracias a eso, dejé de sentirme culpable por todo lo que me sucedía y empecé a asumir solo la parte que me correspondía.

Con ese cambio, intenté conocerme a mi misma de una manera fácil y práctica. Me envolví en situaciones completamente nuevas sin que nadie de mi entorno o nadie de mi pasado pudiera interferir, para ser consciente de cómo pensaba y de cómo actuaba por mi misma y ver los resultados que obtenía.

Lo cierto es que me sorprendí mucho, porque las cosas estaban siendo como yo siempre imaginé que serían en mi imaginación. No tenía roces con la gente, me reía mucho, me lo pasaba bien. También pude descubrir los rasgos más característicos de mi personalidad y aprendí a describirme a mi misma.

Con tantas gratas sorpresas y nuevos descubrimientos, se me cambió por completo la visión de mi vida y de la realidad. Solo tenía ganas y más ganas de verme en situaciones nuevas y vivirlas, para saber hasta donde podía llegar y cual era mi máximo potencial.

No todo fue de color rosa. Tuve que dejar atrás ciertos pensamientos y ciertos sentimientos que me limitaban y sustituirlos por unos nuevos que me potenciaran, pero al final todo mereció la pena. Todo este cambio, en definitiva, me ayudó a llegar donde siempre quise estar. Me ayudó a alcanzar el éxito.

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LA REALIDAD

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Cuando empecé mi análisis a cerca de los porque de mi situación, descubrí que realmente vivía acomplejada. No me gustaba nada como era, creía que era una persona que dejaba mucho que desear. Creía que era una persona fría, distante, sosa, aburrida, sin gracia, torpe en los deportes. Había interiorizado tanto tales conceptos en mí que me veía como una persona defectuosa y era incapaz de verme tal y como realmente era.

Quería ser una persona muy extrovertida, abierta, divertida, buena atleta, estudiante brillante. Una persona impecable. Pero también descubrí que esos deseos en realidad no eran míos, descubrí que lo que ocultaban eran las miras de los demás. Las expectativas que la gente había puesto en mí sin contar conmigo. La presión social se hacía cada vez mayor y yo me sentía como un pájaro encarcelado, presa en mi propia vida.

Aún no había descubierto mi verdadera identidad y sin darme tiempo a conocerla, ni si quiera a disfrutarla, ya me la habían impuesto. Cuanto más intentaba reivindicarme, más notaba el rechazo y el alejamiento, hasta tal punto que se hizo insoportable.

Pensar en el hecho de que no tenía libertad para escoger el futuro que quería escoger y ser quien quería ser fue un golpe muy duro y no sabía como encajarlo. En aquel entonces no tenía el poder y la madurez que tengo ahora y por miedo a no encajar, me sumí de lleno en la corriente social.

Esto no hizo sino perjudicarme. Estaba viviendo engañándome a mi misma, sin ser como realmente era ni como realmente quería, dando los hilos a los demás para que me manejaran como se les diera la gana y una voz crecía dentro de mí, pidiéndome que me revelara, que sacara todo lo que tenía dentro. Un día, esa voz empezó a apoderarse de mí y casi sin darme cuenta explotó.

Sucedió un cambio grande para que el camino de mi vida se tornara y se volviera a mi favor, pero hasta entonces estuve deambulando, dejando que el tiempo pasara sin ganas de nada. Me había vuelto como todos querían que fuera: una hormiga invisible en plena marabunta, sin opinión, sin ideas, sin expresión. Todo cambió con el descubrimiento.

realidad

ANÁLISIS

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Las cosas no marchaban bien. La vida se me hacía pesada, sin sentido, vacía. Yo no era como quería ser y mi relación con el exterior no era como lo hubiera esperado. La gente no me trataba como yo creía que me lo merecía. Así que empecé a preguntarme si realmente había algún problema en mí.

Pensé que tal vez la culpa era mía y mientras analizaba las probables causas, me di cuenta de que en realidad yo no había provocado esas situaciones tan nefastas. Pensaba en mi interior, que no había faltado el respeto a nadie, que no me había metido con nadie y que no había tratado mal a nadie.

Así que saqué la conclusión de que la culpa no era mía, que era del resto. Bueno, en parte sí y en parte no. Ahora me doy cuenta de que cuanto más frágil y vulnerable pareces, más te ve la gente como “una presa fácil”. No todos, evidentemente, hay gente que sabe apreciar la bondad y la inocencia. Pero no es así como suele suceder.

Mi política siempre ha sido “vive y deja vivir”, y cuando estoy tratando con alguien con quien no merece la pena, simplemente, me alejo despacio, en silencio, hasta que un día ya no compartimos nuestras vidas. Tal vez esto no ayude mucho cuando es gente de tu entorno, pero no se me ocurre mejor manera de hacerlo, ya que con algunas personas hablar no funciona y no soy partidaria de usar la violencia, ni verbal, ni física.

No ser como la persona que quería ser sí que dependía exclusivamente de mí y me culpaba mucho por ello, pero tuve que descubrir la procedencia de ese deseo, que llegó tiempo más adelante.

análisis

 

EL COMIENZO

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¿Alguna vez habéis soñado con que un monstruo os persigue? ¿Aparecen los animales que más teméis y os atacan? ¿La gente os traiciona en sueños? ¿Se desentienden de vosotros? Bueno, yo como curiosa que soy, he mirado en el diccionario de los sueños algunas veces algún significado, pero lo cierto es que ha resultado ser totalmente abstracto.

Lo curioso de todo, es que mis sueños en diferentes escenarios, con distintos personajes, casi siempre sin poder verme a mi misma ocurrían una y otra vez. Si me perseguía un monstruo huía o me escondía, si algún animal al que temía aparecía me picaba o corría como nunca, me sentía fatal cuando la gente me hacía caso omiso o no me trataba como me esperaba…

No se exactamente como surgió la idea de cambiar, supongo que los sueños no paraban de mandarme mensajes acerca de mis miedos y yo como tonta no les hacía caso. Pero un día, estando tan cansada de tener experiencias nefastas de toda clase de índole, decidí que tenía que hacer algo al respecto.

Mi hora de descanso se convirtió en mi gimnasio personal. La diferencia que hubo, es que los sueños seguían repitiéndose, pero yo no actuaba igual. Realmente algo pasó en mí. Empecé a escapar de los monstruos, a batallar contra los animales que me daban miedo y a decir lo que le tenía que decir (con un par bien puestos) a cualquiera que osase a tratarme como no me lo merecía.

Lo que quiero decir es que, la vida real es igual. Yo tuve que trabajar duro con mi entrenador personal, pero he de decir que desde el día que tomé la decisión de cambiar las cosas, las cosas ya empezaron a cambiar. Así que si os habéis propuesto conseguir algo, el primer paso es la toma de decisión al respecto. Ahora, ¡a por todas!

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AJUSTES DE ÚLTIMA HORA

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Una buena manera de comenzar bien los días es con un sueño reparador. Hay gente que le cuesta dormirse y por ende, le cuesta levantarse. Otras personas sufren de pesadillas y no se levantan descansados, otros porque sufren bien de estrés, depresión o de ansiedad, no consiguen tener un sueño profundo, reparador. Los problemas de sueño generalmente están relacionados con preocupaciones, con responsabilidades y con el futuro.

El primer paso importante para tener una calidad de sueño es deshacerte del estrés, de la ansiedad o de la depresión. Sobre cada uno de ellos he escrito de antemano en otros artículos, explicando como eliminarlos.

Si con el paso anterior aún no se han eliminado los problemas para conciliar el sueño, debemos intentar maximizar lo posible las hormonas que producen bienestar, como son la adrenalina, la noradrenalina, la dopamina, la oxitocina y la serotonina.

Esto se pude hacer de varias maneras: algunos lo consiguen a través del deporte, otros a través del sexo, otros a través de la música… cada uno tendrá que explorar cual es el que le resulta más efectivo.

Por último, se puede deber a que no tenemos buenos hábitos, entre los que se encuentran:

1) Cenas pesadas. Si comemos mucho antes de ir a dormir, cuando nos vayamos a la cama no conseguiremos dormir porque estaremos haciendo la digestión.

2) Estimulación excesiva: se recomienda no hacer ejercicio intensivo a la noche, después de cenar, ya que eso estimula nuestro sistema nervioso central y nos impide conciliar el sueño.

3) Consumo excesivo de cafeína y/o azúcar: si tomamos mucho café durante el día, o a la tarde (y lo mismo se puede decir de las bebidas energizantes o azucaradas), afecta a nuestro sistema nervioso central y cuando llegue la noche aún continuara ese efecto en nosotros, por lo que tendremos dificultades para conciliar el sueño.

4) Preocupaciones: llevar trabajo a casa, no desconectar del día a día o no tener tiempo libre para nosotros (no tiene porque ser mucho tiempo, al menos se necesita media hora al día) puede afectarnos gravemente. Después de la hora cenar (suponiendo que se cene a las 8 o 9 de la noche), es el mejor tiempo para desconectar.

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CALENTANDO MOTORES

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Cuando emprendemos un proyecto, debemos hacerlo en las mejores condiciones y bueno, ¿cuáles son las mejores condiciones? Pues bien, ser optimistas, estar entusiasmados, creer en el proyecto y en uno mismo, ser perseverantes y emocionalmente estables.

Todas las condiciones están relacionadas entre sí, pero creo que es necesario verlos por separado, para explicar mejor de lo que se trata.

Ser optimista no significa pensar en que nuestro proyecto va a salir bien a la primera, de que todo nos va a salir según lo previsto y de que todo será perfecto y de color rosa. Es un enfoque en el que tenemos que pensar que pase lo que pase, tengamos las dificultades o imprevistos que sucedan, alcanzaremos nuestro propósito, porque realmente es algo que queremos conseguir.

Estar entusiasmado significa estar exaltado, con expectativas, con miras positivas, digamos impaciente porque las cosas sucedan, sin prisas pero sin pausa.

Creer en el proyecto significa saber que es lo que ese proyecto significa para nosotros, la importancia que tiene, como nos va a afectar y como nos ayudará cuando lo consigamos. Ver el antes y después que provocará en nuestra vidas.

Creer en uno mismo es lo más importante. Si no crees en ti, no vas a creer en poder lograrlo, te vas a dejar llevar por lo que te digan los demás y vas a hacer caso a las opiniones que no te van a ayudar a avanzar. ¿Quién nadie mejor que tú sabe lo que necesita o lo que quiere en la vida? Nadie salvo tú.

La perseverancia, acompañado de la paciencia es una virtud excepcional. Implica la capacidad de no rendirse frente a las adversidades, de no darse por vencido, de luchar por conseguir aquello que se quiere y aferrarse a los sueños y a los ideales que uno tiene.

La estabilidad emocional es sumamente importante y es necesaria. Si un día piensas que todo va bien, que todo está resultando y al día siguiente piensas que para que pones tanto empeño y que no sirve para nada, realmente no estás avanzando. Si todos los días ere capaz de poner la misma energía, el mismo entusiasmo y eres positivo, sea lo que sea lo que quieras conseguir, todo te resultará más fácil.

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AUTOEXIGENCIA

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Siempre estoy hablando de ponerse metas, de planificar las cosas, de emprender alguna acción con el fin último de conseguir aquello que queremos en la vida. Está bien tener aspiraciones, sueños y metas por cumplir, pero hay que tener cuidado con esto, porque así como no hacer nada no nos ayuda, el intentar conseguirlo todo también puede que nos perjudique.

Imaginaros que en vez de poneros una meta específica para X tiempo, os empecéis a poner 3 metas y que tengáis que cumplir esas 3 metas en ese determinado tiempo. Ahora imaginaros que cumplir cada una de esas 3 metas os suponga invertir x horas al día. Estáis estrujando el tiempo para conseguir todas las aspiraciones actuales en un período corto de tiempo. Esto más que beneficiaros, os va a ser contraproducente.

Lo peor va a ser por un lado, que mientras intentéis alcanzar dichos objetivos no vais a disfrutar nada porque tendréis la cabeza dividida en 3 partes y además os vais a estresar porque vais a tener la sensación de que no os queda tiempo para nada más y por otro lado, que os vais a sentir frustrados si al final no conseguís alcanzar los 3 objetivos, ya que no habréis cumplido con vuestra meta.

Esto es como todo, hay que cogerle la medida. Para todo hay un tiempo. Si queréis cumplir más de un objetivo, organizaros. Dadle importancia a aquel que más os urja y cuando hayáis cumplido ese, ya tendréis tiempo de volver a organizar el tiempo para la consecución de otro objetivo. La dejadez es tan mala como las prisas.

autoexigirse