LA REALIDAD

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Cuando empecé mi análisis a cerca de los porque de mi situación, descubrí que realmente vivía acomplejada. No me gustaba nada como era, creía que era una persona que dejaba mucho que desear. Creía que era una persona fría, distante, sosa, aburrida, sin gracia, torpe en los deportes. Había interiorizado tanto tales conceptos en mí que me veía como una persona defectuosa y era incapaz de verme tal y como realmente era.

Quería ser una persona muy extrovertida, abierta, divertida, buena atleta, estudiante brillante. Una persona impecable. Pero también descubrí que esos deseos en realidad no eran míos, descubrí que lo que ocultaban eran las miras de los demás. Las expectativas que la gente había puesto en mí sin contar conmigo. La presión social se hacía cada vez mayor y yo me sentía como un pájaro encarcelado, presa en mi propia vida.

Aún no había descubierto mi verdadera identidad y sin darme tiempo a conocerla, ni si quiera a disfrutarla, ya me la habían impuesto. Cuanto más intentaba reivindicarme, más notaba el rechazo y el alejamiento, hasta tal punto que se hizo insoportable.

Pensar en el hecho de que no tenía libertad para escoger el futuro que quería escoger y ser quien quería ser fue un golpe muy duro y no sabía como encajarlo. En aquel entonces no tenía el poder y la madurez que tengo ahora y por miedo a no encajar, me sumí de lleno en la corriente social.

Esto no hizo sino perjudicarme. Estaba viviendo engañándome a mi misma, sin ser como realmente era ni como realmente quería, dando los hilos a los demás para que me manejaran como se les diera la gana y una voz crecía dentro de mí, pidiéndome que me revelara, que sacara todo lo que tenía dentro. Un día, esa voz empezó a apoderarse de mí y casi sin darme cuenta explotó.

Sucedió un cambio grande para que el camino de mi vida se tornara y se volviera a mi favor, pero hasta entonces estuve deambulando, dejando que el tiempo pasara sin ganas de nada. Me había vuelto como todos querían que fuera: una hormiga invisible en plena marabunta, sin opinión, sin ideas, sin expresión. Todo cambió con el descubrimiento.

realidad

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2 comentarios en “LA REALIDAD

    • Antes de nada siento no haber respondido antes, no me había dado cuenta de tu comentario.
      Descubrí mi verdadera identidad. Al darme cuenta de como me veía y porque, fue como si se desprendiera un velo y pudiese ver las cosas con claridad. Fue un comienzo nuevo para mí que a día de hoy sigo disfrutando. Espero haber respondido a tu respuesta.
      Un saludo,

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