Expandiendo horizontes

Estándar

El mundo es aterrador, el mundo es un lugar oscuro y siniestro, el mundo es maravilloso, en la vida vas a sufrir mucho, la vida es dura… ¿Cuántas afirmaciones de este tipo habremos oído en nuestra vida de personas de nuestro alrededor? Familiares, amigos, pareja, conocidos, compañeros… ¿Quién dice que todas, ninguna o solo algunas de estas afirmaciones sean ciertas? Pues depende. Cada uno es capaz de transformar su vida como quiera.

Todos queremos que las personas que queremos no estén tristes, sufran o lloren de dolor. Pero hasta cierto punto. No podemos pretender que las personas que queremos aprendan las lecciones de la vida sin experimentar. No podemos pretender que las personas a las que queremos se transformen, evolucionen o maduren sin dejarles explorar. No podemos pretender que las personas a las que queremos se conviertan en lo mejor que pueden llegar a ser si no aprenden a ser constantes, perseverantes y pacientes. Muchas de las cosas que queremos conseguir requieren esfuerzo y sacrificio además de alguna que otra lágrima.

Querer que estén a nuestro lado sin dejarles ir más allá de sus límites tarde o temprano les pasará factura. Es mejor dejarlos ir, que tomen sus propias decisiones, que exploren el mundo, que luchen mil y una batallas para cuando regresen tristes, doloridos o exhaustos cuidarlos y reconfortarlos hasta que se repongan para la próxima batalla. Posibles consecuencias:

Mermará su autoestima. Muchas veces nuestra valía depende de cómo nos vemos a nosotros mismos. Si no rompemos nuestras barreras, si no traspasamos nuestros límites, si no vencemos los obstáculos, nos quedaremos con la sensación de que no somos capaces de aquello que nos supone un reto y por tanto nos sentiremos insatisfechos con nosotros mismos.

No tendrá confianza en sí mismo. Se habituará a ponerse pegas, excusas, a lamentarse porque pasa A o porque pasa B a su alrededor. Como nunca antes ha intentado hacer las cosas por sí solo, ahora piensa que tampoco lo logrará o tal vez le de miedo intentarlo porque nunca antes lo ha hecho y desconfiará de lo extraño.

Afectará a su desarrollo. Tal vez a ciertas edades sea positivo protegerlos en cierto grado, pero si no cambiamos esa actitud, con el paso de los años se estancará en la vida. Se acostumbrará a que los demás le digan lo que tiene que hacer, a que las personas se inmiscuyan en su vida más de lo debido o va a depender siempre de la persona que tenga al lado.

Vi un caso curioso en internet a cerca de personas daltónicas (no son capaces de distinguir todos los colores que existen). A una empresa se le ocurrió fabricar unas gafas en las que estos individuos las probaban y su reacción al poder ver todos los colores era increíble. El crecimiento personal es igual. Experimentar hasta dónde eres capaz de llegar es como empezar a vivir de nuevo. Aquí dejo el enlace del video que he comentado antes:

https://www.youtube.com/watch?v=Dur4xoSnUdM

“No puedes proteger a las personas a las que quieres del mundo, si no eres capaz de hacerlas sonreír”. I.L.

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