El principio del fin

Estándar

No existe nada semejante como la sensación de volver a casa. El contexto socio-político de mi país ahora mismo es una incertidumbre en el que muchos que se fueron en busca de una oportunidad aprovechan para volver. Este año yo también coincido con la vuelta a casa a pesar de no haber ido al extranjero.

El año pasado despedí mi año columpiándome en un parque mientras sentía como estaba deambulando por la vida. Todo comenzó mucho tiempo atrás, en algún momento cuando empecé a desear una vida mejor para mí. Un día en el que empecé a soñar con algo mejor.

No sé si tiene que ver con los sueños, con los deseos o con la ilusión, pero parece ser que cuando te propones algo, el mundo gira a tu favor, o al menos así es como ha sido en mi caso. Cuando me propuse salir ahí afuera y probar, tuve el placer de encontrarme con personas muy especiales, de esas que entran en tu interior, te sacuden vorazmente y dejan tu vida patas arriba.

Cabe la posibilidad de que no os hayáis encontrado con personas así, pero en serio, es el mejor regalo que la vida os puede brindar. Personas que reflejan todo vuestro ser, personas con las que os identificáis, personas con las que no solo compartes virtudes, sino también defectos con las que sois capaces de compartirlos y aceptarlos. Personas que os retan y os hacen cuestionaros todo. Personas que os hacen entender que la vida es una historia muy bonita en la que la clave es saber compartir.

Una vez vividas esas experiencias la vida te vuelve a retar para comprobar que realmente has acabado con tus vicios. Vicios mentales, quiero decir. El pasado, el futuro, la culpa, el rencor, el control y una lista interminable de preocupaciones que hemos ido amontonando a lo largo de la vida. Ver como cambiamos nuestra manera de actuar y enfrentar las situaciones de la vida es una vivencia que deja un agradable sabor de boca.

Así es como vuelvo este año a casa, ligera de equipaje y con una gran sonrisa en la boca. Así es como he comenzado el principio del fin.

Feliz navidad.

Paz.

naturaleza isabeldelrio

Imagen: isalbelderio.es