PUESTA EN ESCENA

Estándar

Tres, dos, uno… Probando, probando.

Momento crucial en el que sales al escenario. Estás ahí, de pie, en frente de un público que espera con entusiasmo y con cierta curiosidad tu puesta en escena. Notas como los papeles que tienes en mano están envueltos en forma de cono, como tu mano tiembla de nerviosismo además de que tu voz no sale de una manera firme y segura. Es ahí donde el miedo escénico hace su entrada.

Estás tan concentrado en ese momento, en la manera tan insegura en el que se refleja tu cuerpo y tu expresión que no te paras a pensar en cómo tu mente está jugando contigo. Quieres causar tan buena impresión, quieres hacer tan bien la exposición que ni siquiera eres consciente de que los demás ya notan tu nerviosismo.

Antes de entrar en escena, mucho antes incluso, ya han salido todas tus preocupaciones a la luz. ¿Qué impresión causaré en los demás? ¿Se me olvidará algo? ¿Les gustará mi presentación? ¿Será aburrido o entretenido? ¿Cómo me juzgarán? ¿Me criticarán? ¿Haré el ridículo? ¿Se reirán de mí? Mientras todos estos pensamientos empiezan a revolotear, tu cuerpo ya se ha puesto tenso, tu estómago se ha cerrado y tu pulso se ha ido incrementando.

Ya no hay vuelta atrás. Te has puesto en el peor escenario posible, le has dicho a tu cuerpo a través de tus pensamientos que no vas a hacer bien la presentación. Le has dicho que se te olvidará algo, que harás algo mal, que quedarás en evidencia, que a los demás no les gustará o que tu público será el más estricto y severo de los jueces.

Es posible que tu presentación no salga perfecto, que te equivoques en alguna cosa, que se te olvide algo, que tu audiencia se aburra o que la exposición que hagas no sea completamente de su agrado. El problema consiste en que no puedes controlar lo que los demás piensan de ti ni tampoco puedes pretender ser perfecto. ¿Pero acaso no pasa eso el resto de los días del año cada vez que interactúas con alguien? ¿Quiero decir, cada vez que te relacionas con alguien ya sea ese alguien conocido, desconocido, cercano o íntimo, controlas lo que piensan a cada rato? ¿No, verdad? ¿Entonces, cuál es la diferencia?

Parece que cuando salimos a hablar en público nos convertimos en una especie de diana que puede ser un blanco perfecto para toda clase de críticas, burlas o sentencias. Teniendo en cuenta lo que he mencionado en el párrafo anterior, por qué no pensar que haremos bien la presentación, que al público le gustará o mejor aún, por qué no pensar que somos humanos y que tenemos un margen de error, a fin de cuentas, nuestra existencia no se reduce a complacer a nadie. Estamos aquí para cometer errores, para aprender de ellos y seguir siendo felices.

Cuenta hasta tres, respira hondo y sonríe. ¿Estás listo para enfrentarte al mundo?

audicion

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2 comentarios en “PUESTA EN ESCENA

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