EL CAMBIO

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Hemos llegado al último paso de todos. Espero que hayáis disfrutado de esta nueva experiencia consistente en vuestro propio autoconocimiento. Se que no es fácil, que no siempre es agradable lo que descubrimos y que incluso alguna vez os haya causado dolor lo que habéis tenido que recordar o lo que habéis tenido que volver a vivir. Algunas veces tal vez habréis tenido la tentación de dejarlo porque os faltaban fuerzas u os sentíais pequeños, pero todo esfuerzo tiene su recompensa.

Al haber llegado aquí, habréis conseguido un montón de beneficios. En un primer momento, si habéis conseguido calmar vuestras emociones, habréis mejorado vuestra salud, ya que eso hace que la presión arterial baje, así como aminorar el sufrimiento de vuestro corazón.

Ya que tanto las preocupaciones presentes como futuras, solo se vuelven en una preocupación temporal, estaréis más relajados y os habréis desecho de ese malestar que es la ansiedad, con todas sus implicaciones: desde comer mucho o comer mal, hasta morderos las uñas, estar irritables, susceptibles o irascibles.

Al haber eliminado el estrés, también habréis conseguido conciliar el sueño sin problemas. Tendréis la espalda más relajada, tendréis menos dolores de cabeza y estaréis de mejor humor. Os ocuparéis tanto de trabajar con eficiencia como de descansar de verdad y os autorregularéis con el fin de que no trabajéis demasiado, pero tampoco os venza la pereza.

También habréis notado que estáis más relajados al deshaceros de vuestros miedos y de vuestro pasado y haberlos convertido en un punto fuerte. Estaréis intentando vivir vuestra vida más plenamente, estaréis de mejor humor e incluso estaréis experimentando cosas nuevas o buscando emociones más fuertes.

Tal vez habréis notado que algunas personas de vuestro entorno os miran con otros ojos, os tratan diferente o que simplemente se han dado cuenta de vuestro cambio. Cuanto mayor es el cambio entre el antes y el después, es cuanto más deseáis haber vivido así siempre.

Puede que hayáis echado a alguna persona de vuestra vida que no hacía más que haceros sentir más pequeños, puede que hayáis dejado atrás algún hábito del pasado que resultaba realmente perjudicial para vosotros (desde fumar, hasta consumir alguna sustancia, salir de fiesta hasta las tantas de la madrugada o pasar vuestra vida delante del televisor o del ordenador como zombies sin hacer nada).

Puede que con lo que hayáis descubierto de vosotros mismos, hayáis descubierto alguna afición nueva, una pasión nueva, hayáis creado algún hábito nuevo o que vuestra rutina haya cambiado drásticamente.

Puede ser también, por último, que esa haya sido la primera vez que hayáis empezado a preguntaros o a soñar con cómo sería vuestra vida ideal y que sea la primera vez también de que seáis capaces de luchar por conseguirlo.

Este es solo el inicio. El inicio de una nueva vida sin límites, una vida libre, una vida sin cadenas, donde soñar no es posible, sino que es una obligación. Una vida donde los deseos se cumplen porque uno quiere y los hace posibles. Una vida donde ser feliz no es ser signo de ser iluso o de ser inocente, sino que es una manera de vivir. Es como volver a nacer y crecer siendo niños en un cuerpo de adultos. Una hoja en blanco donde se puede escribir lo que se quiera. Un sueño en el que tienes alas y puedes volar hasta donde tú quieras.

felicidad

“Los finales felices son los nuevos comienzos.” I.L.

 

 

 

 

PASO 10

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Los seres humanos somos increíbles. No somos capaces solo de pensar, hablar, inventar y de aprender. Somos incluso capaces de saber cosas que ni si quiera sabemos. Gente que ve el futuro en sueños, las corazonadas, la intuición… Hemos avanzado mucho en la tecnología y en la ciencia, pero aún somos incapaces de saber con certeza como somos capaces de saber cosas que ni si quiera hemos aprendido, que ni si quiera hemos razonado.

Puede que alguno se pregunte que tiene que ver esto con lo que estamos haciendo, pero lo cierto es que mucho. Cuando conectamos con nosotros mismos, conectamos con una fuente de información que no está disponible para nosotros las veinticuatro horas al día durante trescientos sesenta y cinco días al año. Pero cuanta más capacidad tengamos para acceder a ella y más a menudo lo practiquemos, más nos beneficiaremos de ella.

No quiero decir que esa conexión nos haga tener más información que si no lo hiciéramos, o sea, a través de esa conexión no vamos a conseguir que nuestro inconsciente capte más información que antes de conectar con él, si no que partiendo de una misma información, al tener la facilidad de conectar con esa parte menos accesible, podemos acceder a una mayor cantidad de información. Cuanta más atención le prestemos a este estado, antes sabremos porque tenemos esa corazonada, que nos hace sentir, así como las veces que nos ocurre.

Lo mismo nos ocurre con la intuición. Esa extraña sensación de que ya hemos vivido antes una situación igual, de que algo nos dice que las cosas no van bien, o de que no nos podemos fiar de alguien. En realidad esta clase de información se hace a través del lado no consciente de nuestra mente, porque es capaz de captar pequeñas sutilezas que para nuestro consciente pasan inadvertidas.

Un tercer caso y algo diferente es el de los sueños. Algunas personas son capaces de ver el futuro a través de ellos. Otros son capaces de resolver problemas de sus vidas cotidianas en ellos para después aplicarlos en la realidad, se enfrentan a sus temores mientras duermen o encuentran respuestas a las preguntas que no saben responder mientras están despiertos. Según tengo entendido puede ser que no sueñes, porque cuando roncas no sueñas, aunque a ciencia cierta no lo se.

También hay personas que no se acuerdan de lo que sueñan. Esto se debe a que cuando despertamos la mayoría de lo que soñamos lo olvidamos. Hay que tener en cuenta que tal y como he mencionado en el párrafo anterior es una fuente importantísima de información y deberíamos tenerlo más en cuenta, darle la importancia que se merece.

Imagínate que un día te despiertas y pasas todo el día nervioso, ansioso, triste o nostálgico. Durante la noche anterior no ha pasado nada extraño. Así que imagínate que ese estado proviene de un sueño. Cuanto más intensos son los sueños, más nos influyen en nuestro estado de ánimo, los vivimos más intensamente y también significa que el contenido del sueño es de relevante importancia. Así que si sabemos que fue lo que soñamos, que contenido tenía, que significado tenía para nosotros, antes podremos desconectar de esa sensación que nos ha dejado, ya que entenderíamos que problema tenemos, que es lo que nos tendría titubeando o que es lo que nos daría tanto miedo.

Tenemos que dejar a un lado la superstición y el escepticismo y pensar que realmente no hay una fuerza superior, un ser ajeno que nos habla de lo esto o  de lo otro, sino que eso que sabemos sin saber proviene de nuestro interior. Cuando abramos nuestra mente al conocimiento, él vendrá sólo.

mente abierta

 “Ver el mundo con la mente abierta es como ver el mundo con unas gafas correctamente graduadas.” I.L.

PASO 9

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Esta vez hablaremos del ser de cada uno de nosotros. Todas las personas tenemos una personalidad, un temperamento, rasgos y/o facetas, pero también es verdad que cada uno de nosotros está dividido en cuanto a los roles que desempeña a lo largo del día, de la semana o del mes. Todos hacemos de hijos/as, nietos/as, sobrinos/as, primos/as, hermanos/as, amigos/as, compañeros/as de trabajo, compañeros/as de estudio etcétera.

Puede ser que cada una de estas facetas tenga cosas en común y tengan también sus diferencias, pero lo cierto es que cada uno desempeña un papel. También puede ser que dediquemos más o menos tiempo a cada uno de estos roles, dependiendo del tiempo libre que tengamos o como lo administremos. También puede suceder que nos sintamos más seguros con unos que con otros. El problema viene cuando hay alguno que no nos gusta o que no podamos organizarnos para darle a cada uno el tiempo o la importancia que se merece.

Imagínate que tú eres como una biblioteca y cada uno de tus roles es una sección de esa librería. Ahora imagínate que debido al desorden, falta de organización, administración y gestión del director de la biblioteca, los libros están mal colocados, se mezclan libros de distintas secciones, e incluso hay libros perdidos. Pues eso mismo pasa cuando los papeles que desempeñas están en desequilibrio.

Ahora pensemos en una manera de poder organizar esa biblioteca. ¿Cómo te gustaría administrarla? ¿Cómo te gustaría gestionarla? Puede haber varias maneras y nosotros debemos elegir el mejor modelo, el que más nos convenga o con el que nos sintamos más confiados. Podemos desempeñar un papel de director autoritario. Dando órdenes a cada sección para que cada uno desempeñe su papel. También podemos desempeñar un papel “laissez faire” o dejar hacer, para que cada rol se tome su tiempo y se gobierne como quiera o podemos combinar ambas para que cada uno de nuestros papeles se tome su debido tiempo, de su opinión, sea escuchado y respetado, es decir, para que funcionen como si fuesen una coreografía en el que hay que tener en cuenta los pasos, la coordinación y el ritmo.

El inconveniente del primero es que puede ser que los roles que más nos gusten o más desempeños al final acaben teniendo el mayor poder y aquellos que no nos gustan o que les dediquemos  menor tiempo no sean escuchados ni respetados y al final acaben saliendo a flote a la fuerza, en el momento y en la manera menos adecuadas.

El inconveniente del segundo es que puede ser que los papeles entren en disputa porque no hay nadie que los gobierne y al final nos sintamos divididos, inseguros o insatisfechos. No podemos aprovecharnos si quiera de cada uno de ellos por separado y así estamos perdiendo una valiosa fuente de información.

Ahora imaginémonos que cada una de esas secciones está ordenada, los libros están cada uno en su sección correspondiente y no hay libros perdidos. Si queremos buscar información a cerca de un problema, sabemos exactamente donde buscar, si necesitamos de más de una sección, los libros están ordenados y no hay riesgo de que no podamos acceder a ningún libro, porque no hay ninguno perdido.

Así es como funciona nuestro ser inconsciente cuando está bien gobernado. Todos nuestros roles por más que no nos gusten o no nos sintamos seguros con ellos, pueden aportarnos algo positivo. Es más, con la ayuda de los demás podemos conseguir sentirnos seguros con aquellos aspectos con los que nos sintamos menos seguros o acabar aceptando aquellos que no nos gustan porque acabamos siendo capaces de apreciar lo positivo que nos pueden aportar. Así pues, disfrutemos siendo cada parte de nosotros.

biblioteca

Gobernarse a uno mismo es como gobernar un estado: hay que fortalecer los puntos débiles para crecer.” I.L.

 

 

 

 

PASO 8

Estándar

Hoy hablaremos de lo que nos puede aportar tener una buena comunicación con nosotros mismos, pero partiendo de nosotros. Tan importante es la forma en que nos tratamos, como es el realizar las preguntas adecuadas cuando estamos buscando respuestas.

Dependiendo de la clase de preguntas que realicemos, obtendremos las respuestas adecuadas. Si queremos resolver un problema concreto o si nuestra pregunta es específica, obtendremos una respuesta concreta o específica. Podemos usar la conexión cuando se da esta situación, pero sería limitar mucho su uso.

Podemos hacernos preguntas más amplias, si estamos estancados con nuestra vida, si no sabemos que queremos, a donde queremos ir o que queremos conseguir. Podemos empezar por hacer una pregunta como las que escribí en el anterior artículo, como ¿Qué es lo quiero? ¿Qué necesito para…? ¿Estoy satisfecho conmigo mismo? Y a partir de ahí, proseguir con un bucle de preguntas que nos llevará a encontrar la verdadera respuesta, como ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué me aporta eso? ¿Y cómo me haría eso feliz? ¿Por qué me haría eso feliz? Cada pregunta que formulemos nos llevará a una respuesta cada vez más profunda y con cada respuesta seremos más conscientes de lo que realmente queremos. También podemos usarlo para preguntarnos a cerca de algo que nos limita o que nos impide realizar algo, para saber cuál es la razón por la que no lo conseguimos.

Puede ser que a veces, las respuestas nos lleguen de inmediato, como si alguien supiera la respuesta y estuviera esperando a que la formuláramos. Puede ser que otras veces, las respuestas no nos lleguen en un momento preciso, sino que tarden un tiempo en aparecer. Cuántas más preguntas elaboradas hagamos, más tendremos que indagar en nosotros mismos y más tendremos que abordar la pregunta. Puede ser que a veces no nos demos cuenta de que siempre tuvimos la respuesta ahí, enfrente, pero que nunca le hicimos caso o que simplemente lo ignoramos porque pensábamos que no era algo importante. Puede ser que a veces, nos llegue más de una respuesta a una misma pregunta, pero no a la vez. En vez de quedarnos con la primera respuesta que obtenemos, debemos ser pacientes y esperar a obtener más respuestas, ya que normalmente las siguientes suelen ser mejores.

Puede ser que recibamos las respuestas a través de los sueños. Muchas personas no se acuerdan o no le prestan atención al contenido de sus sueños, pero lo cierto es que mientras dormimos es cuando nuestra mente trabaja en aquello que nos preocupa. Claro que normalmente el mensaje es muy abstracto o metafórico y eso nos impide entenderlo, pero podemos indagar por fuentes de información para hacernos una idea de que puede significar. Debemos poner especial atención si se vuelve un sueño recurrente, porque implica que es algo de gran importancia para nosotros que todavía está sin resolver y necesita ser cambiado/solucionado/arreglado.

Tal y como he descrito el proceso de conexión con nosotros mismos, puede parecer que esa comunicación solo se de cómo una especie de conversación, pero a veces podemos obtener las respuestas a través de nuestro cuerpo. Nuestro ritmo cardíaco, la sudoración, el enrojecimiento de nuestros pómulos, quedarse con la mente “en blanco”, marearse, dolores de cabeza o de espalda. Puede que en un primer momento no entendamos la respuesta, pero si queremos ir más allá de las respuestas corporales, si empezamos a fijarnos en cual es nuestra actitud y a preguntarnos los por qué, encontraremos la respuesta también.

paso 8

“Los tesoros más preciados son los más difíciles de encontrar”. I.L.

 

 

 

PASO 7

Estándar

En el anterior artículo vimos como nuestra conversación interior nos puede limitar e impedir conseguir aquello que queremos, así que esta vez indagaremos en lo importante que es la comunicación en este proceso. Hoy, además de explicar cómo podría ser una buena comunicación con nosotros mismos, hablaremos de los puntos clave que pueden contaminar esa relación.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que nos estamos hablando a nosotros mismos y nadie más nos escucha. Lo mejor es comunicarnos de una manera sana. ¿Cómo se consigue eso? Hablándonos a nosotros mismos como si estuviéramos hablando con otra persona. En vez de usar un tono menospreciativo, rígido o autoritario, tenemos que hablarnos de una manera educada, respetuosa, amable, cordial. Esto nos ayudará a empezar a vernos y a tratarnos de una manera distinta.

A veces nos saboteamos a nosotros mismos, cuando intentamos restar importancia o minimizamos el logro de la consecución de nuestros objetivos. Es decir, nos damos una de cal y una de arena. Si hemos conseguido algo, por pequeño que sea, debemos aceptarlo y felicitarnos. Si se da el caso de que aún nos quede un largo trayecto o ese solo sea el principio de nuestra meta, debemos darnos una bocanada de aire y pensar que aunque solo sea el comienzo, estamos más cerca de la meta.

Cuando nos planteamos una meta, ésta no puede estar formulada en palabras abstractas ni debe ser ambigua. No podemos formular cosas como “tener una buena carrera profesional”, “ser competente” o cosas así. Debemos fijarnos un plazo para la consecución de la meta, debe ser algo cuantificable o específico, y debemos ponernos un plan de acción. “Quiero ascender a tal puesto en 2 años y para eso voy a hacer tal y tal cosa cada mes/trimestre/cuatrimestre/semestre/año para conseguirlo”.

Lo que sí podemos hacer es usar estas palabras abstractas para llegar a alguna conclusión. Siguiendo el ejemplo del párrafo anterior, podemos preguntarnos qué significa “tener una buena carrera profesional” o qué significa “ser competente” para nosotros. Como para cada persona puede ser algo único, a través de la conexión que hacemos con nosotros mismos conseguiremos averiguar que es lo que realmente significa para nosotros esa frase tan ambigua.

Debemos tomarnos un tiempo para concentrarnos en aquello que deseamos. No nos debemos poner nerviosos si la respuesta no llega en seguida, o si no es la que nos esperábamos o incluso si nos sorprende. Tenemos que estar completamente seguros de lo que queremos, ya que una vez lo sepamos toda nuestra energía se enfocara en aquello que deseamos. Cuanto más deseamos o queremos algo, más posibilidades tendremos de conseguirlo, por lo que he dicho anteriormente precisamente.

Otra de las circunstancias que puede limitarnos en nuestra vida, trata de cómo nos vemos en la historia de nuestra vida. ¿Nos vemos cómo una víctima, cómo un guerrero qué ha conseguido vencer todas las batallas o cómo un héroe qué consigue lo que se propone? A través de nuestra conexión interior, cambiaremos nuestra forma de vernos a nosotros mismos, así como de tratarnos a nosotros mismos. Puede que en ese proceso, echemos la mirada atrás y al ver la historia de nuestra vida veamos las cosas de otra manera. Puede que dejemos de vernos como unas víctimas de todo lo malo que nos ha pasado para vernos como unos guerreros que han salido adelante pese a todo, puede que empecemos a recordar más las cosas positivas o que nos centremos más en ellas, puede que esas dificultades que nos parecieron auténticos retos ahora nos parezcan obstáculos cotidianos, todas las alternativas son posibles. Al volver a construir nuestra vida en base a esta nueva perspectiva, conseguiremos tener una idea más clara de cómo queremos que sea nuestro presente o nuestro futuro, en si podemos o debemos cambiar algo para conseguirlo y poner la puesta en marcha.

pasado

“Aferrarte al pasado es no querer enfrentar el presente”. I.L.

 

 

PASO 6

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Uno de los mayores limitadores del ser humano es el miedo. Tener miedos es normal, incluso su intención es buena. Intenta protegernos de algo. El problema consiste en el momento en que dejamos que esos miedos nos limiten, nos coaccionen y nos chantajeen para que hagamos cosas que no queremos, para bloquearnos o hacernos quedar en un sitio seguro, convirtiendo nuestra vida cada vez en un espacio más limitado.

Cuando sentimos miedo lo primero que nos ocurre es que nos desestabilizamos. Nos concentramos tanto en nuestro miedo, que no somos capaces de tranquilizarnos, de pensar, de cuestionarnos cosas. Puede que intentemos mostrarnos despreocupados, serenos y tranquilos, pero nuestra expresión exterior nos delata y eso hace que el miedo se apodere aún más de nosotros. El miedo a dar cierta imagen frente a los demás hace que perdamos seguridad y confianza en nosotros mismos porque no paramos de intentar aparentar, pero intentar aparentar nos desconcentra aún más y esa desconcentración hace que cada vez nos pongamos peor, dudando de nuestra valía y ya nos hemos alejado completamente de nuestra conexión interior, ya no nos tranquilizamos, ni nos serenamos, ni pensamos, ni preguntamos, nada. Nos hemos sumido en nuestro caos interno.

La conexión con nosotros mismos nos ayudará en varios propósitos. Uno de ellos, es que nos ayudará a actuar cuando se nos presente un miedo. No nos concentraremos en el temor, no nos concentraremos en dar una imagen, no nos concentraremos en nuestra expresión exterior. Podremos tomar las riendas para apaciguar el miedo, podremos pensar en nuestro miedo y buscar el origen e incluso encontrar una solución. Podremos dominarnos a nosotros mismos.

Otro de los beneficios que nos aportará esa conexión, se reflejará en nuestro propio poder. Dejaremos de tomar una actitud pasiva o victimista en cuanto a nuestros temores se refiere. Trataremos de imponernos sobre ellos e intentaremos vencerlos. Tendremos una imagen más realista y objetiva de nosotros mismos. Esas vocecitas negativas interiores de nuestro pasado y de nuestros semejantes dejarán de impedirnos avanzar y al final conseguiremos ser uno mismo, sin conflictos, discusiones ni juicios interiores, llegaremos a nuestro equilibrio interior.

Cada vez que nuestros miedos se apoderen de nosotros, debemos enfocar nuestra atención en él. ¿Qué pensamientos tenemos en nuestra cabeza? ¿Cuándo han empezado? ¿A raíz de qué? ¿Es real o nos estamos imaginando situaciones reales posibles? El miedo es un sentimiento como otro cualquiera y aunque no sea de nuestro agrado no podemos reprimirlo, ignorarlo, intentar restarle importancia ni magnificarlo, debemos darle la importancia que se merece y darle un buen enfoque. Éste sería un momento ideal para inducir el estado, y con la misma inducción además le restaríamos intensidad a nuestras emociones.

El siguiente paso consiste en indagar en nosotros mismos. Tenemos que buscar la razón por la cual ese miedo que sentimos se hace intenso, nos paraliza, hace enrojecernos o hacernos sudar o dejarnos bloqueados con el pensamiento en blanco. ¿A qué tememos tanto? ¿Por qué? ¿Cuándo sucedió? ¿Qué sucedió? ¿Reaccionamos bien o mal? ¿Hicimos el ridículo? Son una de las posibles preguntas que nos ayudarán a esclarecer nuestro conflicto interior.

Si es nuestro procedimiento habitual, cuando sucede algo o se da una situación que nos resulta desagradable nos inventamos una cadena de acontecimientos desastrosos, páralo. En esa pesadilla imaginaria tenemos que ser objetivos y realistas. ¿Realmente puede suceder eso? ¿Cuántas probabilidades hay? ¿Qué es de verdad lo peor que puede suceder? ¿Es algo que realmente no podemos soportar?

Una vez hayamos reconocido el verdadero origen del miedo, es nuestra responsabilidad ocuparnos de él. Debemos pensar en una solución, en un plan de ataque, en algo que nos pueda ayudar a sobreponernos de ese estado. Debemos recuperar nuestro propio dominio.

calma

“Cuando nos hayamos en calma ninguna tormenta se convierte en lo sufientemente devastadora.” I.L.

 

 

PASO 5

Estándar

Hoy trataremos de diferenciar cómo saber si realmente estamos conectando con nosotros mismos o si se trata de nuestro diálogo interior. La diferencia radica sobretodo en las maneras, es decir en como nos relacionamos con nosotros mismos. A lo largo del artículo iré explicando varias maneras en que nuestro diálogo interior puede interferir en nosotros y que diferencia hay respecto a nuestro subconsciente.

Puede ser que la manera en que nos comuniquemos con nosotros mismos no sea del todo acertada. Puede que nuestro tono sea muy autoritario, rígido, amenazante, puede que nos refiramos a nosotros mismos despectivamente, nos despreciemos o que nos hablemos a nosotros mismos a través de las palabras o frases de otras personas de cuando se dirigieron a nosotros cuando éramos pequeños o que simplemente aún sigan latente en nuestra mente frases que nos decíamos a nosotros mismos con el fin de protegernos de algo.

Puede ser también que haya alguna parte de nosotros que no nos guste o que lo rechacemos porque pensamos que tiene una mala influencia en nosotros, que solo nos quiere perjudicar o que nos va a sabotear. Esto mismo que pasa con nosotros mismos nos puede pasar con las demás personas. Esta actitud de sospecha hacia cualquier persona o cosa nos puede impedir disfrutar de las cosas, como los dulces, de una agradable conversación o de una buena compañía.

Otro de los puntos negativos de nuestra conversación interior puede deberse a que desconfiamos de todo y de todos. Puede ser que esa desconfianza nos proteja de algunos peligros, pero también puede que nos prive disfrutar de otras personas. Estar pensando todo el tiempo en si alguien nos quiere hacer daño o nos va a traicionar, es perjudicial para la salud porque estamos en un estado de alerta todo el rato pero también es verdad  que esta actitud emocionalmente nos gasta todas las energías.

Esta actitud de desconfianza puede deberse a hechos pasados, a decepciones, al dolor que nos causaron. Su intención es buena porque trata de protegernos de posibles daños futuros, pero a la vez puede limitarnos en nuestra vida, impidiéndonos vivir nuevas aventuras, nuevas experiencias, impedir que aprendamos nuevas lecciones o incluso desmentir aquellos aprendizajes pasados e inculcarnos unos nuevos.

En último lugar puede que nos sintamos felices con nuestras vidas, o a simple vista es lo que parece. Puede que nuestro bienestar lo encontremos porque estamos en nuestra zona de confort. Nos estamos dejando llevar en la vida. ¿Pero es realmente eso la felicidad? No desafiarse, no pensar que puede ser mejor, no crecer, aprovechar mejor nuestro potencial, hacer lo que nos gusta, llegar a nuevos límites. A veces lo más sencillo no es lo mejor.

Estas son algunas de las maneras que tiene nuestra conversación interior de reducirnos, de limitarnos, de ponernos barreras e impedir aquello que realmente queremos.

Cuando conectamos con nosotros mismos la manera de comunicarnos es completamente diferente. Nuestro ser subconsciente no nos acusa de nada, no nos hace sentirnos culpables, no nos recuerda la concepción que tienen o tuvieron los demás de nosotros, no señala nuestros errores, no nos da órdenes, no nos desprecia, no nos enjuicia y no nos limita. Cuando conectamos con nosotros mismos, nos desprendemos de los prejuicios, nos hace buscar respuestas, hechos, el porque de algunos pensamientos, el porque de algunas actitudes, nos desprende de hechos pasados negativos a través de la comprensión y la sabiduría interior, nos hace ver más allá de nuestros temores y limitaciones, nos aporta valor, coraje y fortaleza a través de nuestro autoconocimiento.

sabiduría

“La sabiduría interior es una fuente inacabable de conocimiento”. I.L.