No quiero volver

Estándar

Parece que haya decidido estar soltera por siempre. A veces me acerco, a veces me alejo, a veces aparezco para después desaparecer sin dejar rastro. Lo cierto es que intento encontrar un equilibrio entre dar y guardar, ya que el que todo lo da, no se guarda nada para sí y el que no da nada, se pierde la experiencia de compartir.

En un principio, me tomé un tiempo para recomponerme.
No me había dado cuenta de lo rota que estaba.
No me había dado cuenta de cuan oscuro veía el mundo.
No me había dado cuenta del muro que había construido a mi alrededor.
No me había dado cuenta de cuán lejos estaba de donde pretendía estar.

También me tomé un tiempo para descansar.
Me tomé un descanso para dejar de fingir mi fortaleza.
Me tomé un descanso para combatir contra mis miedos y mis fantasmas del pasado.
Me tomé un descanso para aprender a perdonar, para volver a sentir y sonreír.
Me tomé un descanso para conocerme y saber de qué estaba hecha, un descanso para determinar mis sueños, mis objetivos y el proyecto de mi vida.

Guardé un tiempo para reflexionar, para meditar.
Guardé un tiempo para entender que me acababa de pasar.
Un tiempo que me ayudaría a resolver las dudas que tenía acerca de las personas, la vida y el mundo.
Guardé un tiempo para crecer, mejorar y evolucionar.
Un tiempo para crear recuerdos, rememorar y tener la posibilidad de sentir nostalgia.
Guardé un tiempo para echarte de menos.

Aprender a reír a carcajadas, cuidar de alguien y que te cuiden, los pequeños gestos, las palabras sin sonido y los sentimientos secretos. La confianza y el cariño, el amor y el aprecio todo junto fue un precioso momento que lo envolví en papel de oro.

La impuntualidad, las disculpas sin sentimiento, las dudas, los desprecios, la competición, los celos, las inseguridades, la falta de respeto, la confianza rota, el victimismo, la desigualdad y un sin fin de términos forman parte de una realidad que ya fue. Ahora, estando aquí, en medio de este planeta rodando sobre su eje, habitada por millones de personas que crean infinitas realidades distintas, acompañada solamente por mi mera presencia, no soy capaz de volver a ese pasado, no puedo, porque no quiero regresar a él.

Realidad versus ilusión.

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Cada cual es libre de creerse su propia realidad. De hecho, hay muy pocas personas capaces de ver el mundo tal y como es. La verdad es que…

¿Quién quiere…

ver que la gente lucha por ver como su país destroza otro por hambre de poder y de dinero?

ver cuánta comida se desperdicia en el mundo mientras la mitad de la población pasa hambre?

ver cómo el dinero va comprando almas podridas y mugrientas?

ver cómo la especie humana va demostrando su poder a cambio de quitarle cachito a cachito la vida a este hermoso planeta?

ver cómo la humanidad se va quitando poco a poco la vida lleno de despotismo y la avaricia?

Cuando escribo estas líneas no puedo parar de pensar en aquellos documentales que he visto acerca de la pobreza y el hambre en el tercer mundo, pero la verdad es que también podría escribir sobre situaciones más cercanas, aunque no por ello menos graves:

Aquellas personas que quitan la vida a sus parejas y después se suicidan.

Aquellas personas que se pierden en el alcohol y las drogas.

Aquellas que pierden la cordura y se sumergen por completo en su mundo de fantasía.

Parece que al escribir este texto esté llena de negativismo, pero lo cierto es que no. Es solo que viendo situaciones que me son completamente ajenas, siento tristeza. Tristeza de ver como va evolucionando la humanidad y ver que más que evolucionar, a veces involucionamos. Ver como las leyes protegen a los que más tienen, ver que los que deben dar ejemplo son los menos indicados, como no somos capaces de apreciar lo que tenemos cuando otros darían lo que tuvieran por tenerlo, como damos por hecho que lo más básico que tenemos es insignificante y una larga lista de apreciaciones subjetivas poco acertadas que hacen que nos sumerjamos de lleno en nosotros mismos olvidando lo que pasa ahí alrededor.

¿Cómo es tu realidad?

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SUFRIMIENTO

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Hace unos meses estaba esperando en la parada del autobús para volver a casa. Estaba inmersa en mis pensamientos pese al tráfico y a las demás personas que esperaban al igual que yo. Pero algo interrumpió mi flujo de ideas. Una persona se había sentado a mi lado. No me paré a fijarme en quien era, ni en su aspecto ni nada. Me volví a adentrar en mi mundo. Pero algo volvió a interrumpirlo.

Solo pude vislumbrar un escupitajo que iba en la dirección en donde yo estaba sentada. Acto seguido, oí una exclamación de sorpresa a mi derecha que fue imitada por la persona que tenía a mi izquierda, que finalizó con una simple palabra: “¡Mala!”

No me dio tiempo a reaccionar, porque instantes después llegó el autobús y me subí. Empujada por mi curiosidad, me senté al lado derecho del vehículo para poder ver con detenimiento a aquella persona que se había sentado a mi izquierda. Mujer de unos cuarenta años, desarreglada, desaliñada y harapienta con una lata de cerveza en la mano. Pese a lo extraño de la situación, no pude ponerle adjetivos, no pude emitir un juicio, mi cerebro solo fue capaz de percibir el aura de ira que desprendía. Un aura de dolor, un aura de sufrimiento, un aura de odio y mientras el autobús emprendía su trayecto, solo pude sentir lástima y compasión.

Ese es solo uno de tantos ejemplos de sufrimiento que hay en el mundo, sin irnos muy lejos. Existe sufrimiento en todo el mundo. Guerras, hambruna, enfermedades… no quiero entrar en tópicos, aunque ese sea el mayor. También existen cosas buenas en el mundo como el amor, la paz y la compasión, pero a veces parece que preferimos aferrarnos a lo malo, como si eso nos hiciera más sabios, más profundos o más buenos. Nada que ver.

Existen cosas malas y me gusta pensar que existen por varias razones:

La primera, es para no volver a cometer los mismos errores una y otra vez (parece irónico, ya que aún después de miles de años de “evolución” seguimos teniendo los mismos problemas: el hambre, la pobreza, la guerra…).

La segunda es para que aprendamos de ellos (otra ironía ya que la corrupción, el tráfico de humanos, así como la vulnerabilidad de los derechos humanos hoy en día se sigue practicando).

La tercera es para poder apreciar lo bueno. Quiero decir, sin la tristeza no se puede apreciar la alegría, sin el desamor no se puede apreciar el amor y sin dolor no se puede apreciar la paz.

Se nos ha concedido la vida para algo. Se nos ha concedido la vida para aprender. Para tropezar, caer y volver a levantarnos. ¿Qué es la vida sino?

rosa