Ella

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Ella, así era ella. A veces tan presente, a veces tan ausente. A veces se reía tanto por tonterías y a veces se ponía tan seria hablando de los problemas del mundo. Tan acérrima en sus ideales y tan insegura sobre sí misma. Su incapacidad de expresar los sentimientos la envolvían en un misterio tan atractivo para él. Ambos jugaban a descubrirse y a protegerse a la vez. Él se parecía tanto a ella sin saberlo. Era incapaz de hablar en serio sobre sus sentimientos, pero así como guardaba sus palabras en un cofre de tesoro, su cuerpo manifestaba casi a voces sus más íntimos pensamientos. Así, de una manera genuina, ambos se iban entrelazando, casi sin darse cuenta, en una historia sin propósito.

ella

Los días pasaban en el calendario susurrando sus encuentros. Ambos se reían a carcajada limpia cada vez que podían, haciendo más ameno el transcurrir de las horas. Ella lo cuidaba y le hacía ver cuán valeroso era él, mientras que él la protegía cuando estaba en peligro. Su relación poco a poco iba transformándose en un contrato de amistad sin que ninguno de los dos se diera cuenta.

Cada vez su relación se fue estrechando. Empezaron a encontrarse de una manera muy extraña. Él la observaba mientras iba caminando por la calle detrás de ella y disfrutaba de ese trecho, mientras aceleraba el paso hasta alcanzarla, para acabar recorriendo el último tramo corriendo juntos y riendo a la vez. Otras veces, ella caminaba tras él esperando a alcanzarlo de alguna manera con sus cortas piernas sin ahogarse en el intento.

Su amistad fue cogiendo matices de aprecio. Las risas empezaban a ser bromas en un entorno de confianza, los halagos empezaban a fluir y empezaban a tener detalles entre ellos, detalles con significado. Eran los comienzos de un tipo de intimidad que ninguno de los dos estaba preparado para tener. Todo se había dado de manera natural pero tal vez era algo que ninguno de los se esperaba encontrar.

amistad

Esa intimidad emocional despertó en ambos otra clase de emociones que si bien no eran capaces de expresar abiertamente, en ciertas circunstancias se podían leer entre líneas. A él le brillaban los ojos de una manera especial y cuando se refería a ella todo su lenguaje corporal cambiaba. Ella, cuando estaba junto a él, se relajaba y se dejaba ver de una manera que era  muy poco usual en ella.

Los ritmos de ambos eran distintos. Uno iba más despacio o bien más deprisa que el otro, lo que a veces creaba confusión entre ambos. Lo que podría parecer una cosa bajo el punto de vista de uno de ellos, lo que ocurría dentro del otro era bien distinto, pero ninguno de los dos preguntaba nada y ninguno de los dos daba explicaciones, así que las cuestiones importantes se quedaron flotando en el aire.

Esa falta de comunicación hizo que se creará una brecha entre los dos. Eran como una mezcla entre agua y aceite, que si bien los dos pueden estar en un mismo recipiente son incapaces de diluirse. Así era como le sucedía a esta pareja: si bien la energía que desprendían cuando estaban juntos podía arrasar toda la superficie de la Tierra, ambos se empeñaban en enterrar ese magnetismo que los atraía.

distancia

En algún momento lo que los dos tenían no fue suficiente. No hubo explicaciones. No hubo reclamaciones. Solo hubo un momento de silencio que se transformó en un recuerdo insólito.

momento

Aniversario

Estándar

Hoy estoy de celebración. Llevo escribiendo en este blog 2 cortísimos años. El año pasado estaba celebrando una nominación y este año he de decir que la que os va a dar una sorpresa seré yo.

Sinceramente, no sé por dónde empezar. Han cambiado tantas cosas desde entonces… Ha sido una gran aventura. Estos dos años he estado fuera de mi zona de confort, explorando mis posibilidades y mis límites a la vez. No es que haya cambiado la manera en la que me veo, sino que también la manera en que veo a los demás.

Ahora estoy volviendo a mi zona de confort y me siento extraña. A pesar de que yo me veo de una manera distinta, hay personas que siguen tratándome igual, para bien o para mal. No es que intente cambiar la relación que tengo con los demás de una manera radical, pero parece ser que pese a mis intentos no ven o no quieren ver que lo que fue, ha sido y no volverá a ser.

Es cierto que empecé a cambiar porque de haber seguido así, ahora mismo no sé qué sería de mí. Esta vida es una lucha constante. Luchas para sobrevivir a todos los niveles (psicológico-emocional, económico-financiero…), porque cuando dejas de luchar, pierdes. Es verdad que a veces levantarse y darlo todo cuesta mucho, pero cuando no te queda esperanza, ilusión o sueños que cumplir, ni si quiera te apetece intentarlo. Nadie debería tener la fuerza para hundirte…Pero ¿qué pasa si nadie te enseñó a creer en ti? ¿Qué pasa si por ejemplo, nadie está ahí para ayudarte, para apoyarte o sacarte una sonrisa cuando más lo necesitas? ¿Cómo puede ser que te estén poniendo la zancadilla todo el rato?

La oscuridad empieza por uno mismo. Miedos, inseguridades, desprecios que con el paso de los años hay que aprender a superar. Pero las cosas no se aprenden solas. Todas las personas deberían tener alguien que los ayudara a salir en busca de los rayos del sol, en vez de empujarlos hacia un pozo sin fondo. La mayoría de las cosas, por desgracia, las he aprendido a malas, una tras otra. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de aprender cosas a buenas. Así como puedes (y debes) olvidar las malas, las buenas perduran en nosotros mismos, ya que recurrir a emociones positivas siempre nos puede dar un halo de aire.

En el mundo virtual estoy en comunicación con personas que al igual que yo comparten el amor por la belleza, el arte y lo estético. Hace poco me ofrecí para un proyecto lírico organizado por el blog la poesía no muerde. Más concretamente ofrecí mi voz para interpretar poemas.

Aquí os dejo un par de links para que podáis oírlos.

Letras que se mueven

Ansiedad

Gracias a todas las personas que me seguís, me dais likes, comentáis o que visitáis mi blog. Está siendo una magnífica experiencia.